Stephanie Cayo regresa a la pantalla como protagonista de DOC, la nueva producción de Netflix y uno de los estrenos más especiales del año. En esta adaptación mexicana de un exitoso formato internacional, interpreta a una doctora brillante, disciplinada y de carácter firme que debe enfrentarse a dilemas éticos, emocionales y personales en un hospital marcado por la pérdida de memoria y las segundas oportunidades.
Desde Club de Cuervos conectó profundamente con el público mexicano y hoy, atraviesa una etapa de madurez creativa donde actuación, música y formación artística se mezclan con una visión más íntima sobre la identidad y el amor incondicional. En esta plática nos habla sobre reinventarse, volver al centro y asumir que, a veces, empezar de nuevo también es una forma de reconocerse.
Stephanie Cayo sobre DOC y su vida fuera del set

Regresas a la pantalla como protagonista de DOC, interpretando a una doctora de carácter fuerte pero con una visión muy humana. ¿Qué fue lo primero que te conectó emocionalmente con este personaje?
Justamente eso que describes. Tiene carácter, es inteligente, posee esa paciencia tan propia de los médicos, y además es estructurada y muy disciplinada. Me gusta mucho lo aplicada que es. Me identifico con varias de esas cualidades, y también con otras que admiro y que incluso me gustaría tener aún más. Su dolor emocional es profundo. La pérdida que enfrenta en la historia me removió muchísimo. Cuando llegó el proyecto, yo atravesaba un año de grandes aprendizajes y de una soledad muy necesaria, así que la conexión fue muy inmediata.
¿Qué reflexión te dejó esta historia sobre la identidad y la posibilidad de volver a empezar?
Desde que leí los primeros episodios conecté con esa idea del amor que va por encima de cualquier dificultad. Un amor incondicional, de esos que solo existen cuando conoces profundamente a alguien y hay un entendimiento real. Esa noción de ser un equipo, de permanecer juntos por encima de los problemas, fue algo que me tocó mucho de la relación entre Julia y Andrés.
DOC es la adaptación de un formato internacional muy exitoso y llega con un elenco poderoso. ¿Cómo fue construir una dinámica tan intensa dentro de un universo hospitalario tan emocional?
Creo que hubo una química muy especial, tanto dentro como fuera del set. Se generó algo muy bonito entre todos, casi como si en la vida real hubiéramos estado destinados a coincidir y a vivir esta experiencia juntos.
Tu presencia en Club de Cuervos marcó un antes y un después en tu relación con el público mexicano. ¿Qué significó para ti formar parte de la primera serie original de Netflix en español?
Fue una experiencia increíble y totalmente inesperada en esa magnitud. Hasta hoy me sorprende ver chicas de 20 años que recién empiezan a descubrir la serie. Cuando estoy en México, todavía me impresiona la fuerza que sigue teniendo. Fue entrar al país de una manera muy especial, y siempre recuerdo que todo el esfuerzo valió la pena.
¿Qué tiene el público mexicano que sientes que conecta tan profundamente contigo y con tus personajes?
No lo sé con certeza, pero creo que tiene que ver con la variedad de personajes que he interpretado. Vivo en Los Ángeles, donde hay una comunidad mexicana e hispana enorme, y siempre recibo comentarios distintos según el personaje. Algo que me encanta es que muchas veces les cuesta reconocerme. Eso, para un actor, es un regalo.
Además de la actuación, la música ocupa un lugar muy íntimo en tu vida. ¿Qué encuentras en la música, especialmente en formatos más acústicos y cercanos que no siempre puedes expresar desde un personaje?
La música tiene algo muy similar al teatro: es íntima, cercana, real. Está llena de errores, de momentos espontáneos, de improvisación. Es una experiencia muy corporal. Te saca de la mente y te obliga a permanecer en el presente. Cuando canto o bailo, el tiempo simplemente vuela.
¿Cómo describirías hoy tu identidad musical y hacia dónde te gustaría llevarla?
Canto soul, jazz, boleros, rock… Me gusta todo. No es mi profesión principal, pero es una parte esencial de mí. He crecido con la música y sé que me acompañará toda la vida.
Performing Arts Perú es uno de tus proyectos más personales. ¿Qué te mueve a apostar por la formación de nuevas generaciones y qué te hubiera gustado tener cuando estabas empezando?
Siento que Performing Arts es exactamente lo que me habría gustado encontrar al terminar la secundaria. Muchas veces los chicos aún no se conocen realmente; no han tenido el espacio para explorar sus emociones ni su cuerpo. El arte ofrece esa posibilidad. Te da criterio, disciplina, identidad, y una conexión con tu centro que puede ser incluso espiritual.
¿Qué tipo de proyectos y versiones de ti misma te interesa seguir construyendo en el futuro?
Quiero seguir actuando, pero también continuar desarrollando proyectos que pueda producir e interpretar. Sigo escribiendo poemas, sigo cantando, sigo bailando… No quiero dejar de hacer lo que amo.
¿Cuáles son los hábitos o rutinas que te regresan a tu centro cuando te sientes ansiosa o abrumada?
La respiración consciente, estirar el cuerpo, bailar sola. Y, sobre todo, cuidar mucho mi alimentación.
¿Cuál es el consejo de moda y belleza que consideras que todas las mujeres deberían conocer?
Elegir bien a las personas que te rodean. Estar cerca de quienes te hacen sentir bella, por dentro y por fuera.
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