Ryan Coogler ya nos tenía más que acostumbradas a usar el cine como una herramienta para abrir conversaciones que importan. Lo hizo con Fruitvale Station, lo amplificó con Creed y lo llevó a una escala global con Black Panther. Pero lo que logró con Sinners juega en otra liga.
A primera vista, Sinners se presenta como una película de terror con vampiros. Pero basta con mirar un poco más de cerca para entender que, en realidad, es una historia cargada de simbolismos sobre identidad, cultura, poder y resistencia. Coogler usa el horror como disfraz para hablar de temas mucho más profundos, sin necesidad de subrayarlos.
Y ahora, además, la película ya hizo historia. Sinners rompió récords en los Oscar al conseguir 16 nominaciones, convirtiéndose en la cinta más nominada de todos los tiempos y superando películas como La La Land o Titanic que durante décadas parecían intocables.
No es solo una victoria para el género ni para Coogler: es la confirmación de que el cine que incomoda, que arriesga y que se atreve a decir algo puede ocupar el centro de la conversación cultural. Aquí te desglosamos lo más poderoso que esconde Sinners, para que no se te escape nada de lo que realmente importa en esta historia.

Los mensajes escondidos de Sinners que cambian toda la historia
El significado de los Vampiros
La pregunta más obvia: ¿por qué vampiros? ¿Por qué ese giro en una historia que ya era lo suficientemente interesante sin criaturas sobrenaturales?

La respuesta está en cómo aparecen: justo después de una escena musical brillante, cuando Sammie se suelta a cantar y el poder de su voz convierte el juke joint en una iglesia secular. Ahí llegan los vampiros, liderados por Remmick (interpretado por Jack O’Connell), un vampiro blanco que no quiere destruir el lugar… sino apropiárselo.
Remmick no quiere sangre: quiere talento. Quiere la voz de Sammie. Su obsesión con el poder de la música afroamericana se vuelve una metáfora clarísima de la apropiación cultural. Él no quiere destruir la cultura negra, quiere poseerla, usarla…pero sin el libre albedrío de la gente que la creó.
Coogler no está hablando solo de vampiros: está hablando de discográficas, de la industria cultural, de las celebs de cómo el talento negro es absorbido por sistemas blancos que se benefician de él sin honrar su origen.
Remmick no es solo blanco, es irlandés
En una elección que parece menor, pero que dice mucho, Coogler hace que Remmick sea irlandés. ¿Por qué? Porque Irlanda también fue colonizada, ocupada y aplastada por siglos bajo el poder del Imperio británico. Sufrieron hambrunas, desplazamientos, represión cultural y religiosa. Cargan con una historia de resistencia, pero también de trauma. Y Remmick, como es inmortal, probablemente creció durante todo esto.
Pero en vez de recordar desde la empatía, lo hace desde el ego. Tiene un claro complejo de salvador blanco: cree que está “liberando” a los artistas afroamericanos, cuando en realidad los está apropiando. Dice que quiere destruir el sistema, pero ya se volvió parte de él. Se convirtió justo en lo que supuestamente odiaba.

El tributo secreto a Chadwick Boseman
En medio del horror y la sangre, hay un momento casi imposible de notar pero profundamente conmovedor. Dentro de la iglesia donde Sammie canta por primera vez, las vigas del techo están cruzadas. No por diseño arquitectónico sino con el gesto de “Wakanda Forever”.
La diseñadora Hannah Beachler lo confirmó en redes sociales: ese momento es un homenaje silencioso pero poderoso a Chadwick Boseman, el actor que dio vida a T’Challa y que falleció en 2020.
Los Choctaw y la historia que Sinners no te cuenta
Una de las escenas más intrigantes de la película es cuando Remmick, herido y en fuga, es perseguido por miembros de la tribu Choctaw. Aunque nunca se explica del todo, hay pistas claras: Remmick ya había intentado apropiarse del talento de otro cantante espiritual en esa comunidad indígena, de la misma forma en la que intenta explotar la voz de Sammie.
Todos los pueblos tienen a un Sammie, sugiere la película. Alguien que, con su música, puede abrir portales entre los vivos y los muertos. Y Remmick, siempre hambriento de poder, los busca y los consume. La tribu lo persigue porque ya lo conocen. Ya lo han visto destruir lo sagrado antes. Aparte de que en la mitología los nativo americanos siempre han sido enemigos de los vampiros (no olvidemos Crepúsculo)

El final de Smoke
La dualidad entre Smoke y Stack, ambos interpretados por Jordan, es el corazón de Sinners. Stack abraza el vampirismo como liberación. Smoke, en cambio, lo rechaza. Decide morir como hombre, no como monstruo. Y lo hace enfrentando solo al Ku Klux Klan, en una secuencia que mezcla western y acción.
En sus últimos momentos, Smoke ve a Annie y a su hija. Le pide a su enemigo, el Klan Hogwood, un cigarro, y cuando Annie le dice que lo tire si quiere cargar a su bebé, él lo hace. Es un acto simbólico: deja atrás su pasado como criminal, como asesino, como hombre roto… para poder abrazar una versión de sí mismo más pura.
Coogler lo explicó en una entrevista con USA Today: “Era la única forma en que su historia podía cerrar. Sinners es sobre identidad, y ese momento le permite a Smoke volver a ser quien era antes de perderlo todo.”

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