Después de más de cuatro años de espera (sí, CUATRO), la serie de HBO finalmente está de regreso. Y aunque el hype estaba por las nubes, la conversación cambió rápido en cuanto salieron las primeras críticas y se estrenó el primer capítulo. Y no precisamente para bien.

¿Qué dicen los reviews?
A ver: actualmente, la temporada 3 tiene alrededor de 44% en Rotten Tomatoes, lo que automáticamente la deja fuera del codiciado certified fresh. O sea… no es terrible, pero tampoco es ese regreso épico que todos esperábamos.
Las críticas van desde tibias hasta bastante duras. Hay quienes dicen que la serie se siente desconectada, repetitiva y hasta un poco vacía, algo que sorprende considerando lo poderosa que fue en sus primeras temporadas. En general, la conversación apunta a que la narrativa ya no es tan clara, que los personajes se sienten estancados y que se perdió esa intensidad emocional que la hacía tan adictiva.
Aunque ojo: no todo es negativo. Varios críticos coinciden en que hay momentos, escenas y actuaciones que todavía brillan, y sí, los críticos están de acuerdo en que Zendaya sigue robándose el show.

¿Volaron demasiado cerca del sol?
Si algo no le ha faltado a Euphoria en estos años, es drama —solo que no precisamente en pantalla. Desde rumores de un set caótico durante la temporada 2, con jornadas larguísimas y un ambiente de producción complicado, hasta tensiones entre Sam Levinson y parte del cast, la salida de Barbie Ferreira que nunca terminó de explicarse del todo y, claro, todo el backlash que generó The Idol… la serie ya venía cargando una narrativa difícil incluso antes de estrenar.
Entonces claro, este comeback no solo tenía que estar bueno: tenía que redimirse. Y eso es mucho pedir.
Spoilers
Y el primer capítulo ya nos dejó con cara de what? ¿Cómo es posible que lo que empezó como un drama adolescente en un suburbio de Estados Unidos ahora se sienta como un western de narcotráfico y mafia? Literal, lo único que podía pensar mientras lo veía era: ¿esto sigue siendo Euphoria? Porque en serio… ¿cómo llegamos a esto?
El episodio se enfoca casi por completo en lo que ha pasado con Rue desde la preparatoria, y el cambio es extremo. Pasó de ser una adolescente “normal” con problemas de adicción a convertirse en una mula que trafica drogas de México a Estados Unidos. Sí, así de intenso. Y no solo eso: ahora está metida en situaciones que parecen sacadas de una película de acción, con stunts nivel Tom Cruise y vínculos con la mafia.
Todo esto hace que la serie se sienta más como un thriller con vibes de acción y cárteles que como ese retrato íntimo y emocional que nos tenía obsesionadas al inicio. Incluso la estética, desde el póster, ya se siente más Marvel meets Tarantino que Euphoria.
Y aunque otros personajes siguen un poco más aterrizados en el drama adolescente que conocíamos, la serie en general ya no se siente como antes. Simplemente… they lost the plot.
Entonces… ¿la vemos o no?
Sí, pero con expectativas realistas. Porque aunque las críticas no sean increíbles, sigue siendo Euphoria. Y eso significa estética impecable, momentos virales, looks icónicos y escenas que seguro van a dar de qué hablar.
Tal vez ya no es exactamente lo que era… pero igual puede ser ese tipo de serie que ves por la experiencia, por la conversación y, seamos honestas, por puro entretenimiento. Al final, lo único que queda es darle play, disfrutar lo que sí funciona.
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