El video de “Sauvignon Blanc” ya está aquí y oficialmente estamos obsesionadas. La nueva joya de Rosalía, parte de su álbum LUX, confirma lo que sospechábamos: estamos ante su era más maximalista, mística y conceptualmente ambiciosa.
Aclamado como una obra experimental que trasciende géneros, LUX no solo es música, es manifiesto. Y el video, dirigido por Nah Dillon, honestamente debería estar en un museo. Aquí te explicamos qué significa la letra y por qué el video es una experiencia casi espiritual.

El video de “Sauvignon Blanc”
“Sauvignon Blanc” pertenece al Movimiento III del disco LUX, esa parte del álbum donde Rosalía hace el viaje de lo terrenal a lo divino. Y esta canción es el punto de quiebre.
Es una de las baladas más potentes del disco: piano protagonista, violines en los momentos más intensos y una interpretación vocal que se siente cruda, elevada y casi celestial.
En el video la vemos en medio del desierto, vestida de negro, cubierta de perlas, como una santa pop contemporánea. A lo lejos, un Rolls-Royce se aproxima a toda velocidad, un símbolo de estatus. Pero mientras el coche se acerca, Rosalía canta sobre quemar lo material, sobre desprenderse. El Rolls-Royce no es aspiracional: es sacrificio.
En una de las escenas más impactantes, ella literalmente comienza a elevarse, como si una fuerza invisible la cargara. Es el momento en que deja atrás lo terrenal. Las perlas, el coche, el lujo… incluso el amor material.
El final, con el Rolls-Royce explotando tanto en la realidad como en su dimensión mental, es la ruptura definitiva con lo material. No es solo un coche explotando. Es el ego. Es el consumismo. Es la antigua versión de sí misma.
Conceptual. Hermoso. Brutal.
El significado de la letra
La canción funciona como un puente entre la modernidad electrónica y la tradición mística española. Rosalía ha confirmado que es un tributo a Santa Teresa de Jesús, y se nota.
“Sauvignon Blanc” se mueve dentro de lo que podríamos llamar feminismo místico: una corriente inspirada en figuras como Santa Teresa y Simone Weil, donde la verdadera iluminación llega al rechazar la vanidad y el consumismo. La letra lo deja clarísimo: “Ya no quiero perlas ni caviar / Tu amor será mi capital”.
Aquí el lujo se convierte en algo que se quema, se tira, se deja caer. No porque sea “malo”, sino porque ya no es lo esencial. El Sauvignon Blanc, ese vino blanco fresco y elegante, se convierte en símbolo de claridad. En su copa se hunde el pasado. Literalmente: “Ya no tengo miedo del pasado / Está en el fondo de mi copa”.
Es una metáfora preciosa: brindar por lo que fue, dejarlo hundirse, y mirar hacia un “futuro dorado” que no se mide en dinero, sino en paz emocional.
“Sauvignon Blanc” es una oda al amor, pero no desde la dependencia ni el drama. Es el amor como única riqueza real. Como capital emocional. Como estabilidad espiritual.
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