Romy Mars y Miles Jebbia: la pareja nepo baby que parece salida de tu serie favorita
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Romy Mars y Miles Jebbia: la pareja nepo baby que parece salida de tu serie favorita

Ok, te lo tengo que contar como va: hay una nueva pareja en Internet que no solo se ve bien… se siente como si ya la hubiéramos visto antes.

Porque dime algo—si te dijéramos que Romy Mars y Miles Jebbia son la versión real de Serena van der Woodsen y Nate Archibald de Gossip Girl, ¿lo creerías?
Spoiler: sí.

Y es que entre apellidos importantes, estética y esa vibra neoyorquina que no se puede fingir, estos dos están empezando a convertirse en esa pareja de la que todo mundo quiere hablar.

Y a todo esto… ellos, ¿quiénes son? ¿a qué se dedican?

La pareja, que parece sacada de guion (pero es real)

Sí, Romy es hija de Sofia Coppola, pero su historia va mucho más allá de su apellido. Durante un tiempo estuvo estudiando en la universidad (con interés en literatura), pero decidió dejarlo al darse cuenta de que no era el camino que quería seguir. En lugar de eso, ha optado por explorar un perfil más creativo y personal.

Actualmente se enfoca en la música y en desarrollar su propia voz artística, alejándose de estructuras tradicionales. También comparte parte de su día a día en redes como Instagram y TikTok, donde se muestra de forma bastante natural, sin una narrativa a lápiz. Lo interesante es que su forma de crear no sigue reglas claras: es más libre, más rebel. Y justo ahí es donde empieza a construir algo propio.

Por su lado, Miles Jebbia es hijo de James Jebbia, creador de Supreme. Pero no se queda solo en eso. Está estudiando diseño en Central Saint Martins, en Londres, una de las escuelas más importantes de moda. O sea, sí hay una intención detrás de lo que proyecta. Y eso se nota. Su estilo no es casualidad, es algo que también está construyendo desde lo académico. Más allá del apellido, lo interesante es cómo se ven juntos.

Más que “nepo babies”

Al final, lo interesante de Romy Mars y Miles Jebbia no es solo de dónde vienen, sino cómo se están conectando desde ahí.

No están tratando de encajar en lo que se espera de ellos, ni de replicar fórmulas que ya vimos mil veces. Más bien, están encontrando su propio ritmo, su propio estilo… y dejando que todo fluya. Quizá por eso funcionan tanto, porque se sienten reales dentro de un mundo donde casi todo parece pensado de más.

Y sí, si esto fuera una serie, definitivamente serían esa pareja que no necesita mucho para convertirse en la favorita.

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