El drama legal entre Blake Lively y Justin Baldoni acaba de dar un giro inesperado y bastante decisivo. Este 2 de abril de 2026, un juez federal en Nueva York desestimó la mayor parte de la demanda que Lively había presentado, incluyendo las acusaciones más graves: acoso sexual, difamación y conspiración.
¿Qué fue lo que decidió el juez?

El juez determinó que 10 de los 13 cargos presentados por Lively no proceden legalmente, lo que reduce significativamente el alcance del caso. Entre los reclamos descartados están precisamente los relacionados con acoso sexual, que eran el eje central de la controversia.
Uno de los puntos clave detrás de esta decisión es que Lively no calificaba como empleada bajo la ley aplicable, sino como contratista independiente, lo que limita la forma en la que puede presentar este tipo de acusaciones en tribunales.
Además, el juez consideró que parte de las conductas señaladas debían analizarse dentro del contexto de la actuación y la producción cinematográfica, lo que también influyó en la desestimación.
Pero el caso NO termina aquí
Aunque esto representa una victoria importante para Baldoni, la historia está lejos de acabarse. El tribunal permitió que tres acusaciones sigan adelante, incluyendo: Incumplimiento de contrato, Represalias y Complicidad en represalias. Estas serán llevadas a juicio, programado para el próximo 18 de mayo, lo que significa que aún hay capítulos por escribirse en este conflicto legal.
Todo comenzó a finales de 2024, cuando Lively acusó a Baldoni de haber creado un ambiente laboral inapropiado durante el rodaje de It Ends With Us, además de señalar una supuesta campaña para dañar su reputación. Por su parte, Baldoni ha negado consistentemente las acusaciones y ha argumentado que tomó medidas para atender cualquier inquietud en el set.
¿Qué significa esto para Hollywood?
Más allá del drama mediático, este caso abre una conversación importante sobre cómo se interpretan legalmente las dinámicas laborales en la industria del entretenimiento, especialmente cuando se trata de actores que trabajan bajo contratos independientes.
También deja claro que, aunque una parte de la demanda haya sido desestimada, las batallas legales en Hollywood rara vez son blanco o negro y esta definitivamente no es la excepción.
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