Todas están usando french pins, estos son nuestros favoritos
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Todas están usando french pins, estos son nuestros favoritos

El french pin es el accesorio viral para recogerte el pelo en segundos. Te contamos cómo usarlo y cuáles son los más bonitos para lograr el chongo perfecto (desde opciones budget-friendly para empezar, hasta esas inversiones inteligentes que te van a durar años).

Mademoiselle, quizá ya es momento de cambiar tu pinza de siempre por un french pin. Y no sólo porque esté “in”; este accesorio diminuto —muy royal-coded— tiene el poder de convertir un chongo cualquiera en el MOVE.

Eso sí: confieso que yo también tuve mi fair share de intentos frente al espejo antes de agarrarle la maña. Pero una vez que lo entiendes, es probablemente la forma más fácil (y chic) de recogerte el pelo en segundos.

En nuestro pleno rebranding 2026, con mandarin jackets, baby blue, v-neck cashmere jerseys, vintage bags, y ese wanna be Carolyn Bessette-Kennedy que se topa con el “frugal chic”, un accesorio clave se ha colado a los hairstyles de todas las it girls… sí, el french pin.

We get it: estamos obsessed, porque tu hair look es el accesorio más poderoso que tienes y el french pin, pinza francesa, pinza en “U”, horquilla —o como prefieras decirle— siempre se nota, sin que parezca que te esforzaste demasiado.

A todas las del pelo largo: conozcan a su nuevo bff. ¿Pelo corto? Puedes armar un little bun o una media cola y verte très chic. ¿Capas? Suelta unos mechones al frente y listo. Y sí, ese efecto blowout cuando te lo quitas es real. El french pin puede ser tan put together o tan messy goddess on the go como quieras (aunque vemos que esta temporada los slick buns ceden su lugar a los low y messy buns).

french pin cómo usarlo
@leletny

Fun fact: Marie Antoinette los usaba para mandar mensajes ocultos

Su vibra vintage no es casualidad. Durante siglos, en la corte francesa, los pins y broches fueron símbolos de poder silencioso: la fleur-de-lis en el pelo era una declaración política. En Versalles, Marie Antoinette y compañía usaban pins cargados de mensajes secretos —flores, colores y piedras— en lo que era, básicamente, un sistema de gossip visual.

En el siglo XVIII, los pins de porcelana, frágiles, caros e imprácticos, representaban el máximo flex: señalaban una vida tan protegida que no requería trabajo manual, pura princess energy. Tras la Revolución, se usaron como símbolos de resistencia silenciosa: perlas, estrellas o flores como homenajes a la monarquía caída.

Nuestras opciones favoritas

Hay opciones budget-friendly, pero marcas como Lelet New York o Jennifer Behr lo han convertido en objeto de deseo e inversión inteligente (y si no, es probable que esté como joya olvidada en el cajón de tu mamá).

Cómo ponértelo

Ese movimiento automático de recogerte el pelo se siente estudiado, elegante, como si supieras exactamente lo que estás haciendo… aunque no (y ntp, aquí algunos tips para que lo domines).

La clave está en el scoop & flip: para que el pin se ancle a la base del chongo y no se caiga. No se trata de clavar y ya; recoge el pelo desde la raíz, gira el pin mientras lo presionas.

Aquí otro how-to por si tienes el pelo corto. Sí, el french pin es para todas.

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