La medallista olímpica mexicana Gaby Agúndez se suma a la CC League de Chanel — y sí, es iconic. En conversación con InStyle, nos habla sobre fuerza, identidad, skincare y lo que significa ser una Badass Woman hoy.

La belleza es una energía que se entrena. Bajo esa premisa nace Chanel Beauty CC League, un programa internacional creado para acompañar a mujeres atletas de alto rendimiento durante dos años, brindándoles mentoría, talleres personalizados, espacios de reflexión y herramientas para fortalecer su autoconfianza y redefinir la belleza bajo sus propios términos. Fiel al espíritu libre de Gabrielle Chanel, la iniciativa apuesta por algo claro: no transformar a las mujeres, sino potenciar lo que ya son.
Dentro de este colectivo global está Gaby Agúndez, clavadista mexicana, medallista olímpica y una de las voces más sólidas de su generación. Nacida en el 2000, Gaby representa a una nueva era de atletas que entienden la disciplina como una forma de identidad y el self-care como parte del rendimiento.
En esta conversación 1 a 1, hablamos sobre la versión de sí misma que hoy se sube a la plataforma, la madurez que llegó después de Tokio, la belleza como fuerza interna y lo que significa formar parte de un programa que celebra a mujeres que rompen límites —dentro y fuera del deporte.

Gaby Agúndez entra a la CC League de Chanel (y nos cuenta todo)
Cuando piensas en el término Badass Woman, ¿qué significa para ti hoy, en este punto de tu carrera?
Para mí significa empoderamiento femenino, esa seguridad con la que afrontamos los retos de la vida y la confianza en nosotras mismas para perseguir nuestras metas.
¿En qué momento sentiste que dejaste de ser “promesa” para convertirte en una atleta que escribe su propia historia?
Considero que, al inicio del ciclo olímpico rumbo a Tokio 2020, siempre estuve presente y con la meta muy clara, pero fue en ese momento cuando mi camino comenzó a verse más firme. Creo que mi mentalidad influyó mucho: la madurez de decir “estoy lista para afrontar este reto”.
¿Qué versión de Gaby se sube hoy a la plataforma que no existía hace cinco años?
Una versión de Gaby más madura y experimentada, una que valora la carrera deportiva que tiene, pero que también toma en cuenta, e intenta, aplicar cada aprendizaje que ha obtenido —y a la vez se permite seguir aprendiendo.
Chanel Beauty habla mucho de acompañar a las mujeres, no de transformarlas. ¿Qué significa para ti que una marca vea tu esencia como algo que se potencia?
Me hace sentir valorada, orgullosa de que se voltee a ver mi trayectoria y se reconozca mi esfuerzo. Eso me motiva a seguirme superando y realmente me he llevado mucho aprendizaje. Para mí, estar hoy de la mano con Chanel Beauty, ha abierto un panorama que jamás creí conocer y que me ha ensañado la importancia de aplaudir a Gaby la deportista, pero también a Gaby la mujer.
Si tu carrera fuera una secuencia de clavados, ¿en cuál sientes que estás ahora: uno de construcción, de riesgo o de consolidación?
Lo primero que se me viene a la mente es consolidación, hoy estoy viviendo el sueño de esa niña de 7 años que comenzaba en los clavados. A la vez, sigo construyendo mi propia historia y continúo con los riesgos que se puedan presentar en el camino; son parte de una preparación para alcanzar un sueño.
Pasas horas al día en la alberca, ¿cómo es tu relación con el skincare y el cuidado de la piel en un entorno tan demandante?
Desde que entré a este programa con Chanel Beauty, llevo una relación bastante equilibrada con mi rutina; para mí, los pequeños detalles hacen la diferencia: bloqueador antes de salir de casa, crema hidratante al terminar de entrenar, una fragancia acorde a mi personalidad para acom- pañar mi día y mis pasos de skincare antes de dormir, como parte del ritual de consentirme a mí misma.
¿Cuáles son los no negociables de tu rutina de belleza cuando entrenas y cuando compites?
Cuando compito o entreno, priorizo la comodidad para poder enfocarme en mis ejercicios. Pero al terminar, siempre llevo lo necesario para sentirme bien: sérum para los labios, crema hidratante para la cara, bloqueador y perfume, básicos que no pueden faltar en mi mochila de entrenamiento.
Naciste en el 2000, creciste con redes, cambios constantes y nuevas conversaciones sobre identidad. ¿Cómo influye eso en la forma en que te muestras al mundo?
Todo lo he usado para aferrarme a quien soy y a mis valores; me gusta aprovechar estos medios y sus actualizaciones para mostrarme con naturalidad, dejando que mi esencia y mis acciones hablen por mí. Tener este espacio para compartir experiencias —tanto buenas como complicadas— creo que es una manera de ayudarnos entre nosotros: podemos transmitir, inspirar, motivar y empatizar.
¿Qué creencias sobre el éxito te gustaría reescribir para tu generación?
La disciplina, la constancia y la pasión por lo que haces te llevan a lograr lo que te propones. Cada quien encuentra su propia fórmula y construye su propio camino, pero soy fiel creyente (porque lo he vivido) de que el trabajo en equipo rinde frutos.
¿Qué te emociona más de formar parte de un programa que celebra a mujeres desde distintas disciplinas?
Compartir experiencias, aprendizajes y anécdotas, pero sobre todo, sentir ese apoyo y esa hermandad en un grupo de mujeres increíbles que han roto barreras. Estamos listas para mandarle el mensaje al mun- do de que nada es imposible.
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