Ya conoces tu signo zodiacal. Probablemente ya sabes cuál es tu piedra de nacimiento. Pero hay algo más en tu carta de presentación cósmica que quizás no conoces todavía: tu flor de nacimiento.
Sí, así como tienes un signo que explica por qué eres como eres y una piedra que supuestamente te protege, también tienes una flor (o dos) que hablan de tu personalidad, tus virtudes y hasta de los patrones que probablemente cargas en la vida.
La tradición viene de muy atrás. Culturas romanas, griegas y orientales ya asociaban ciertas flores con dioses, leyendas y ciclos de la naturaleza, le daban significado a todo lo que crecía, y las flores de nacimiento no fueron la excepción. Con el tiempo, entre los siglos XVIII y XIX, la costumbre se formalizó y cada mes quedó vinculado a flores específicas con significados sentimentales muy concretos: suerte, protección, rasgos de personalidad.
¿Lista para descubrir la tuya?
Tu mes, tu flor… y todo lo que dice de ti
Enero: clavel y campanilla de invierno
Dos flores que florecen cuando todo está frío, iigual que tú, que prosperas en los momentos más difíciles. El clavel tiene siglos de historia: según la tradición cristiana, brotó de las lágrimas de la Virgen María mientras lloraba por Jesús. Hoy simboliza devoción, lealtad y amor profundo. Y la campanilla de invierno, esa florecita delicada que aparece en pleno invierno, refuerza exactamente eso: que eres de las que resisten.
Si naciste en enero, probablemente eres alguien que ama de forma intensa y genuina, que protege a los suyos con todo y que cree que la familia y amigos es lo más importante que existe.
Febrero: violeta e iris
Sorpresa: ¡no es la rosa! Aunque febrero siempre se asocia con San Valentín, la flor oficial del mes es la violeta. Y tiene todo el sentido: la piedra de nacimiento de febrero es la amatista, y las violetas también son de ese tono morado que parece hecho para las personas más interesantes.
La violeta tiene historia de sobra. Los griegos la cultivaban para medicina y para hacer el vino más dulce, y sus pétalos en forma de corazón la convirtieron en ingrediente estrella de las pociones de amor. El iris, por su parte, agrega elocuencia, fe, sabiduría y esperanza al combo.
Si naciste en febrero, se dice que eres honesta, humilde, sabia e inocente. En otras palabras: de las personas que la gente más valora tener cerca.
Marzo: narciso y junquillo
Marzo es el mes donde la primavera oficialmente arranca, y qué mejor flor para representarlo que el narciso, esa explosión de color amarillo que hace que todo se sienta más alegre al instante. En Gales es la flor nacional, y en el Reino Unido tiene siglos de historia: ya en el siglo XVII se vendía en las calles de Londres, y hasta Shakespeare era fan.
El narciso simboliza renacimiento, suerte, prosperidad y una pizca de vanidad (el nombre viene de Narciso, el de la mitología griega). Pero en el mejor sentido posible.
Si naciste en marzo, probablemente eres de esas personas que iluminan el cuarto cuando entran. Optimista, alegre y con una energía que genuinamente le sube el ánimo a todos.
Abril: margarita y chícharo de olor
La margarita es una de las flores más antiguas del planeta, hay dibujos tallados en piedra que datan del año 3000 a.C., y podría llevar millones de años más en la Tierra. Esa sencillez que tiene es exactamente su superpoder.
El chícharo de olor, por su parte, tiene una historia más reciente: nació en el sur de Italia y llegó al mainstream en el siglo XVII. Hoy sus racimos de colores adornan jardines en todo el mundo.
Juntas, estas flores representan inocencia, lealtad y transformación. Si naciste en abril, apuesto a que eres ese tipo de persona dulce, confiable y que cambia para mejor sin perder su esencia. Además, dato bonus: las margaritas también simbolizan fertilidad y maternidad, así que son el regalo perfecto para las mamás de abril.
Mayo: lirio del valle y espino blanco
El lirio del valle es la favorita de muchas. Esas florecitas blancas y en cascada tienen una delicadeza que no tiene mucha competencia. Pero su historia es cualquier cosa menos suave: hay quienes dicen que brotó de las lágrimas de Eva cuando fue expulsada del Jardín del Edén, y otros que creció donde cayó la sangre de San Leonardo al pelear con un dragón. El drama, presente.
Lo que sí es seguro es que simboliza humildad, dulzura, el regreso de la felicidad y la maternidad. Perfecto para las de mayo, que suelen ser exactamente eso: personas que traen calma y ternura a donde van.
Junio: rosa y madreselva
Sí, tú tienes la reina de las flores. Los egipcios las ofrecían a los dioses. Los griegos y romanos las asociaban directamente con el amor. Hay referencias históricas desde el año 551 a.C. Y siguen siendo, varios milenios después, la flor más popular del mundo.
Las rosas existen en infinidad de colores, y cada uno tiene su propio significado pero en general simbolizan belleza, amor, honor y devoción. Si naciste en junio, tienes toda la razón de sentirte orgullosa de tu flor. Es un clásico eterno, igual que tú.
Julio: delfinio y lirio de agua
Los griegos bautizaron al delfinio porque el capullo de su flor les recordaba la nariz de un delfín. Y si lo ves, sí se puede entender. Esta flor puede crecer hasta 1.80 metros de altura, viene en tonos de azul y morado que no tienen igual, y simboliza corazón abierto, positividad, dignidad y gracia.
El lirio de agua, nombrado así en honor a una ninfa griega, agrega pureza, unidad y equilibrio a la mezcla. Si naciste en julio, probablemente eres una de esas personas con las que da gusto estar: generosa, amable y con una energía que hace que todo fluya mejor cuando estás presente.
Agosto: gladiolo y amapola
Su nombre viene del latín “gladius”, que significa espada. En la Antigua Roma, los campeones gladiadores recibían lluvias de gladiolos tras sus victorias, así que esta flor lleva siglos siendo sinónimo de triunfo y fuerza. Llegó desde Sudáfrica en los siglos XVII y XVIII, y desde entonces no ha parado de conquistar jardines en todo el mundo.
El gladiolo representa fuerza de carácter, honestidad, generosidad e integridad moral. La amapola, por su parte, simboliza imaginación y recuerdo.
Septiembre: aster y morning glory
Su nombre viene del griego “astér” que significa estrella. Y tiene todo el sentido: el aster llega en otoño, cuando muchas otras flores ya se fueron, y brilla más que nunca. Es considerada la estrella del show de la temporada, con sus pétalos en rosa, blanco, rojo y lila que parecen hechos para destacar.
El aster simboliza amor, sabiduría, fe e inocencia. Si naciste en septiembre, eres de esas personas que los demás valoran profundamente, aunque a veces no se los digan lo suficiente. Una estrella silenciosa, pero estrella al fin.
Octubre: cempasúchil y cosmos
En México, esta conexión tiene un peso especial. El cempasúchil, conocido en otros países como marigold, fue usado por los aztecas, quienes le atribuían propiedades mágicas, medicinales y religiosas. Es una de las flores más antiguas de nuestra cultura, y sigue siendo protagonista en el Día de Muertos: presente, brillante e imposible de ignorar.
Simboliza determinación y carácter, porque es de las flores más resistentes del otoño, pero también calidez y creatividad por ese color naranja que encendido que lo llena todo.
Noviembre: crisantemo
En China, donde se cultivó por primera vez en el siglo XV, el crisantemo tiene su propio festival dedicado: el Festival de la Felicidad. En Japón es igualmente amado y venerado. Y no es por nada, esta flor viene en prácticamente todos los colores imaginables y se dice que trae buena suerte y alegría a cualquier espacio donde esté.
Simboliza amistad, honestidad y felicidad. Las de noviembre son un regalo en sí mismas de las personas que hacen que todo se sienta más ligero.
Diciembre: acebo y narciso de invierno
El acebo es la festividad hecha planta: hojas verde oscuro, bayas rojas brillantes y esa energía navideña que no tiene comparación. Pero antes de ser decoración de temporada, los paganos lo usaban como símbolo de fertilidad y protección, específicamente para mantener a las brujas lejos de la casa. El drama histórico, siempre presente.
Hoy el acebo simboliza buena fortuna, paz y alegría. Las de diciembre no solo llegan al final del año, llegan a celebrar, a cerrar ciclos con estilo y a recordarle a todos que la vida merece festejarse.
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