Paulina Dávila llega a nuestra portada digital y nos cuenta sobre la nueva serie Santita
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Paulina Dávila llega a nuestra portada digital y nos cuenta sobre la nueva serie Santita

Paulina Dávila llega a nuestra portada digital de MAYO / ABRIL donde nos cuenta de su nuevo proyecto Santita.

En Santita, Paulina Dávila se aleja de cualquier etiqueta para dar vida a un personaje incómodo, contradictorio y completamente suyo. Más que una heroína, es una mujer que no pide permiso ni disculpas, y justo ahí está su fuerza. Un papel que no solo marca un nuevo momento en su carrera, sino que también la obligó a mirarse de otra forma. Platicamos con Paulina sobre este reto, el proceso detrás del personaje y lo que cambió para ella dentro y fuera de cámara.

Paulina Dávila Santita
Fotos: Izack Morales
Stylist: Debora Torres 
Pelo: Gerardo Maldonado 
Makeup: Gus Bortolotti Stylist: Debora Torres
Asistente de foto: José Henar
Asistente de moda: Jovi Anderson 
Total Look: DIOR.

Paulina Dávila redefine lo que significa ser protagonista

¿Cómo empezó tu camino en la actuación y en qué momento supiste que querías dedicarte a esto?

Desde chiquita era algo que me daba muchísima curiosidad. Me llamaba la atención, lo admiraba y me gustaba, así que podría decir que desde siempre quise hacerlo, desde que entendí que era algo a lo que la gente se podía dedicar. De niña me encantaba jugar a hacer personajes, algo que todos hacemos, porque todos tenemos esa capacidad… aunque no sé en qué momento la perdemos.

Conforme fui creciendo, siempre tuve intereses artísticos claros. Cuando estaba por graduarme de la escuela, mi primer impulso fue estudiar teatro o artes escénicas, pero al final decidí estudiar artes visuales; nunca solté la actuación: mientras estaba en la carrera, empecé a formarme como actriz a través de cursos, talleres y seminarios, especialmente en un teatro. De alguna manera, terminé combinando ambas cosas, y esa dualidad ha estado siempre presente en mi camino.

¿En qué momento sientes que estás hoy como actriz?

Si miro hacia atrás, claramente ha habido muchísimo trabajo. Han pasado muchos años, pero esta sigue siendo una carrera incierta, donde mucho no depende de ti.

Eso hace que, aunque agradezco profundamente las oportunidades que he tenido y lo que he construido, también tenga la sensación de que es como una montaña infinita. A medida que avanzas, nunca terminas de ver la cima; no sabes exactamente dónde está.

Para mí, hoy, estar en un proyecto como Santita es especial. Fue un reto enorme y una conquista personal dentro de mi propio oficio. La mayor recompensa es justamente eso: tener oportunidades que te reten, que te llenen y que te permitan seguir creciendo. Eso es lo que ha sido para mí.

Santita serie Paulina Dávila
Total look: Dolce&Gabbana 

¿Qué te hizo sentir que era un proyecto importante dentro de tu trayectoria?

Fueron varias cosas. De hecho, supe del proyecto mucho antes de leer el guión. Lo primero que supe fue que Rodrigo García iba a dirigirla, y eso ya le daba un peso particular, aunque todavía no tenía claro de qué trataba.

El casting fue largo, presencial, con varias escenas. Ya cuando recibí las escenas, empecé a entender mejor el proyecto. Me di cuenta de que se trataba de un personaje complejo: una mujer con discapacidad, pero también con una fuerza y un carácter impresionantes.

Y fue justamente eso, lo desconocido, el nivel de exigencia y el equipo detrás, lo que me hizo querer involucrarme. El personaje llegó a mí y terminó siendo una oportunidad significativa.

Interpretas a Santita en dos líneas temporales distintas, ¿cómo construiste esos matices y qué cambios sutiles trabajaste entre la versión de antes y después del accidente?

La diferencia está en el lenguaje de cada etapa. La parte de “antes” tiene algo mucho más onírico; no es tan literal. Se acerca más a cómo funcionan los recuerdos: fragmentados, un poco difusos, casi como sueños. Es una construcción que se hace desde la memoria, desde cómo ella se ve o se recuerda.

En cambio, la Santita del presente está mucho más anclada a lo cotidiano. Está constantemente en movimiento, enfrentando lo que le toca día a día. Vive en medio de retos, de una especie de misión constante, dentro de una vida que es caótica, pero también muy suya.

Entonces, más que marcar un contraste rígido, fue entender que cada versión responde a un mundo distinto: uno más interno, emocional y reconstruido; y otro más tangible, donde vemos quién es ella hoy y cómo habita su realidad.

Santita está lejos de ser “santa” y podría leerse incluso como una antiheroína, ¿desde dónde decidiste interpretarla?

Para mí, no pretende ser ni santa ni heroína, pero tampoco lo opuesto. Es simplemente una mujer profundamente humana. Tiene contradicciones, deseos, miedos, impulsos… es compleja, como lo somos muchas.

Nunca quise encerrarla en un arquetipo o en un cliché. Más bien, la pensé como una mujer auténtica, que vive bajo sus propios términos, sus reglas, sus decisiones. No está buscando encajar ni justificar quién es. Es una mujer que no pide disculpas por ser quien es. Tiene carácter, carisma, y la capacidad de moverse entre distintos mundos sin dejar de ser ella misma.

¿Cómo fue trabajar con talentos como Rodrigo García, Gael García Bernal e Ilse Salas, y qué te llevas de este proyecto?

Lo he contado más a nivel personal porque todavía no he hablado tanto de la serie, pero terminé Santita con la sensación de haber hecho el proyecto de mis sueños. Fue un reto actoral enorme, pero también en el que logré no ser un obstáculo para mí misma. Al contrario, fui compasiva conmigo, y eso fue un logro personal importante.

Nada de eso hubiera sido posible sin el equipo. Rodrigo me hizo sentir en confianza, sostenida, y eso me permitió trabajar con mucha libertad. La complicidad que construimos, su sentido del humor y la manera en la que lleva el set hicieron que todo fuera disfrutable.

Con Gael ya tenía una relación previa. Habíamos coincidido antes y él incluso me había dirigido en un proyecto. Somos amigos desde hace años, así que, cuando supe que estaría en el proyecto, sentí que eso iba a elevar el trabajo.

Y con el resto del elenco fue igual de especial: Ilse, Eric, Martín Altomaro, Romina, Marco de la O… todos. Se armó un grupo sólido, donde cada actor encajaba perfecto con su personaje. Cuando eso pasa, todo fluye distinto. Y que eso también se refleja en la pantalla.

¿Qué aprendizaje o rasgo de Santita sientes que te llevas contigo?

El proceso me enseñó muchísimo. Desde la preparación, al intentar entender su vida, cómo habita el mundo y su propio cuerpo, todo eso me llevó también a mirarme a mí. Fue un trabajo profundo que me hizo revisar mi propia historia y mi relación con mi cuerpo desde un lugar nuevo.

Es muy visceral, se deja guiar por el corazón. Creo que ahí hay un punto de encuentro entre su carácter y el mío. Pero también se permite libertades que quizá yo no, y eso me parece poderoso, incluso refrescante. Me dejó aprendizajes a muchos niveles, tanto personal como profesional.

Después de un proyecto así, ¿qué te llevas personalmente o en qué te gustaría trabajar en el futuro?

Me encanta pensar en ese proyecto que ni siquiera se me ha pasado por la cabeza y que, de pronto, llega y te cambia la vida. Santita fue un poco eso para mí. Nunca lo vi venir y terminó siendo algo transformador.

Claro que tengo muchos deseos como actriz, muchas cosas que me gustaría hacer e incluso ideas propias que quiero desarrollar. Entonces sí, hay planes, hay sueños, pero también hay algo bonito en dejar espacio para lo inesperado. En seguir invocando ese proyecto que todavía no puedo imaginar, pero que sé que, cuando llegue, va a ser importante.

Si pudieras hablar con la Paulina Dávila que apenas empezaba en la actuación, ¿qué consejo le darías?

Le diría que se trate con amor, que sea compasiva consigo misma. Que no se castigue tanto. Está bien ser autocrítica, pero siempre desde la amabilidad.

No solo aplica como actriz, sino también como persona y como mujer. Con el tiempo y la distancia, te das cuenta de que hubo momentos en los que sentías que todo se venía abajo… y aun así seguiste adelante. Entonces, si tuviera que resumirlo, le diría tres cosas: confianza, paciencia y compasión.

Paulina Dávila Santita InStyle
Total look: Louis Vuitton.

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