Bien dicen que la moda es para experimentar (y no podemos estar más de acuerdo) y romper “reglas” Y Bvlgari decidió reafirmarlo retomando una de las mezclas más radicales: oro + acero. Sí, el contraste absoluto al que no estamos acostumbrados, convertido en piezas que ya agregamos a nuestra wishlist.
Lejos de sentirse como un guiño al pasado, este nuevo capítulo se siente actual, ligero y completamente usable. La idea no es solo explorar materiales, sino replantear cómo se usa la joyería hoy: sin rigidez, sin reglas, con piezas que se adaptan al día a día.


Bvlgari trae de regreso la dupla protagonista
Por un lado, los anillos B.zero1, que mantienen su icónica espiral, inspirada en la arquitectura romana, pero ahora juegan con el contraste entre la solidez del acero y la calidez del oro. El resultado: piezas más ligeras, pensadas para apilarse, mezclarse y, sobre todo, usarse sin esfuerzo.
Por el otro, la línea Bvlgari Tubogas reafirma por qué sigue siendo un emblema. Sus formas envolventes, creadas a partir de una técnica sin soldaduras inspirada en tuberías industriales, encuentran una nueva dimensión con acentos en oro que rompen la monotonía del acero. Es joyería que se mueve contigo, literalmente.


Este mix entre materiales también escala a terrenos más exclusivos, con piezas de Alta Joyería que llevan la experimentación al límite, y llega incluso a la relojería con la colección Serpenti Tubogas, donde la silueta serpenteante se reinventa con detalles que equilibran precisión.
Y más allá de la estética, esta colección en manos de Bvlgari demuestra cómo el acero, que ha sido históricamente funcional, se vuelve tan deseable como el oro. Y en ese choque de opuestos, nace algo mucho más interesante: piezas que se van a quedar contigo para siempre.
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