Momentos que volvieron icónica a Kate Moss
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Momentos que volvieron icónica a Kate Moss

Kate Moss no es solo una supermodelo. Es un fenómeno cultural que redefinió la moda de los 90, sobrevivió a escándalos, inspiró a artistas, protagonizó uno de los romances más icónicos de la década y, tres décadas después, sigue cerrando desfiles históricos.

Últimamente ha estado más presente que nunca: por el revival noventero que detonó la serie de Ryan Murphy (Love Story), donde se retrata cómo ayudó a salvar a Calvin Klein de la bancarrota, y por ser la elegida para cerrar el primer desfile de Demna como director creativo de Gucci. Si necesitábamos una señal de que su estatus es eterno, ahí está. Para quienes no vivieron su ascenso (o sí, pero quieren el recap completo), aquí van los momentos que construyeron el mito.

Las veces que Kate Moss redefinió lo que significa ser icónica

Cuando ayudó a salvar a Calvin Klein

En 1992, una Kate Moss adolescente, apenas 16 años, posó topless junto a Mark Wahlberg (entonces conocido como Marky Mark) en una campaña de Calvin Klein fotografiada por Herb Ritts. Las imágenes eran minimalistas, crudas y sexualmente cargadas, muy distintas al glamour exuberante de las supermodelos tipo Cindy o Claudia.

En ese momento, Calvin Klein atravesaba una situación financiera complicada. El contexto económico era difícil y la marca estaba al borde del colapso. Las campañas de underwear de 1992 y, poco después, la fragancia Obsession (1993), fotografiada por Mario Sorrenti, entonces novio de Kate, no solo fueron polémicas, fueron estratégicamente explosivas.

Fue musa de Lucien Freud 

Pocas modelos han trascendido la moda para convertirse en objeto de estudio artístico. Kate sí.

En 2002, el pintor Lucian Freud la retrató desnuda, reclinada y embarazada de su hija Lila Grace. La pintura tardó nueve meses en completarse, casi el mismo tiempo que un embarazo. El resultado fue íntimo, humano, vulnerable. Décadas después se vendió en subasta por millones de libras, consolidando a Moss como musa del arte contemporáneo.

Freud incluso le tatuó dos pequeñas golondrinas en la espalda baja. 

Pero la cosa no terminó ahí. En 2008, el artista Marc Quinn creó Siren, una escultura de oro macizo de 18 quilates, de 50 kilos, inspirada en su cuerpo. Fue presentada en el British Museum y descrita como la estatua de oro más grande desde el Antiguo Egipto. 

Kate Moss y Lucien Freud

Su romance con Johnny Depp

Si los 90 tuvieran una pareja oficial, sería Kate Moss y Johnny Depp.

Se conocieron en 1994 en Café Tabac, en Nueva York. Desde entonces fueron inseparables. Cuatro años de relación intensa, apasionada y absolutamente mediática. Eran fotografiados constantemente, aparecían juntos en eventos de alto perfil y tenían una vibra rockstar indiscutible.

Su relación también estuvo marcada por episodios turbulentos, incluyendo el famoso incidente en el hotel The Mark en Nueva York, donde Depp fue arrestado por causar destrozos durante una discusión. Aun así, la narrativa dominante fue la de una pareja magnética y obsesivamente enamorada.

Tras la ruptura en 1998, Moss confesó haber llorado durante años. 

Su resurrección holográfica con McQueen

En septiembre de 2005, el tabloide Daily Mirror publicó fotografías que supuestamente mostraban a Moss consumiendo cocaína en un estudio en Londres. El escándalo fue inmediato. Perdió contratos con gigantes como H&M, Chanel y Burberry. La prensa la bautizó como “Cocaine Kate”. Parecía el fin.

Kate Moss y Alexander McQueen
@katemossagency

Pero seis meses después llegó uno de los momentos más poéticos en la historia de la moda. En el desfile Widows of Culloden de Alexander McQueen (Otoño 2006), el show cerró con un holograma de Kate dentro de una pirámide de cristal.

No era proyección digital moderna: se utilizó la técnica teatral del siglo XIX conocida como “Pepper’s ghost”, con vidrio en ángulo y luces estratégicas. Kate aparecía etérea, flotando con un vestido blanco de organza, envuelta en humo.

Fue un acto de lealtad creativa. Al final del show, McQueen salió con una camiseta que decía: “We love you, Kate.” Y el mensaje funcionó. Poco después, Moss volvió a firmar contratos A-list. 

El cigarro en la pasarela de Louis Vuitton

En 2011, cerró el desfile Otoño/Invierno de Louis Vuitton, diseñado por Marc Jacobs, fumando un cigarro encendido mientras caminaba por la pasarela, , durante el Día Nacional Sin Fumar en Francia.

Vestida con piezas de inspiración fetichista y botas bondage, Moss no sólo modeló. Actuó. Fue rebelde, irónica y absolutamente consciente del gesto. Fue un recordatorio de que ella nunca fue una modelo complaciente. Siempre tuvo energía de rockstar. Ese momento se volvió viral antes de que “viral” fuera lo que es hoy.

Kate Moss años 90

Caminar con Lila

En 2021, Kate Moss caminó junto a su hija Lila Grace en el desfile couture de Fendi durante Paris Fashion Week, marcando el debut de Lila en la pasarela bajo la dirección de Kim Jones. La imagen fue poderosa: madre e hija, dos generaciones de modelos, el mismo ADN cool. Kate comparte a Lila con Jefferson Hack, cofundador de Dazed Media, lo que hace que el linaje creativo sea todavía más simbólico.

Cerrar el primer Gucci de Demna

Y cuando parecía que ya había hecho todo, llegó el debut de Demna como director creativo de Gucci en Milan Fashion Week.

Entre referencias clásicas y siluetas ajustadas, la colección cerró con una Kate Moss absolutamente insouciant, vestida con un vestido columna de lentejuelas que incluía un built-in G-string (muy Gucci, muy statement). No fue solo un cierre de desfile. Fue una declaración: para inaugurar una nueva era en Gucci, necesitaban a una leyenda viva.

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