La temporada 4 de Bridgerton finalmente pone a Benedict Bridgerton (Luke Thompson) en el centro de la historia, y el resultado es exactamente lo que el fandom llevaba años esperando. Su romance con Sophie Baek (Yerin Ha) se ha convertido rápidamente en una de las entregas favoritas de la serie.

Después de años viendo a Benedict como el hermano más enigmático, artístico y difícil de descifrar, por fin lo vemos enfrentarse a sí mismo. Y junto a él llega Sophie: una protagonista vulnerable pero increíblemente valiente, que en cuestión de capítulos logró que todas estuviéramos completamente enamoradas de su historia.
Pero ahora no solo estamos enganchadas por el romance. También amplía el universo Bridgerton al mostrarnos el mundo del personal doméstico, el “downstairs”, añadiendo una dimensión más real y compleja a la fantasía que caracteriza a la serie. Entre amor, desigualdad de clases y personajes que se atreven a ir más profundo, esta entrega se siente distinta.
Platicamos con Luke Thompson y Yerin Ha sobre lo que esta temporada revela de sus personajes, lo que viene en la parte dos y el consejo que le darían a Benedict y Sophie antes del gran final.
Lo que Luke y Yerin nos revelaron de Bridgerton 4 (y no estábamos listas)
- Después de cuatro temporadas con tu personaje, ¿qué descubrimos de Benedict que no habíamos visto antes?
Luke: Siento que en las temporadas anteriores Benedict ha sido un poco como un iceberg. Solo hemos visto la parte de arriba: esa superficie brillante, encantadora. Pero en esta entrega por fin exploramos las profundidades más oscuras y complejas que hay debajo.
Hay mucho más en él de lo que pensábamos. Si lo analizas, realmente no sabíamos tanto sobre Benedict. Siempre fue un poco un misterio. Ahora empezamos a entenderlo de verdad, especialmente en la Parte Dos. Benedict siempre ha tenido una especie de fachada, y es increíblemente satisfactorio ver cómo poco a poco empieza a romperse.
- Yerin, nos hemos encariñado muchísimo con tu personaje. Para ti, ¿qué es lo que más te ha resonado de ella?
Yerin: Para mí tiene que ver con darte cuenta de que perteneces — en todos lados. Se trata de sentirte cómoda en tu propia piel y cambiar la perspectiva con la que te miras.
Cuando crees algo sobre ti misma durante mucho tiempo, eso se convierte en tu narrativa. Pero tienes el poder de cambiar esa historia si así lo decides. Y eso es un mensaje muy poderoso. No puedes cambiar a alguien si esa persona no quiere cambiar. Pero Sophie encuentra a alguien que la ayuda a reflexionar y a verse desde otro lugar. Y eso me parece realmente hermoso.
- Esta historia abre muchísimo el universo de Bridgerton al mostrar la vida del personal doméstico. ¿Qué ha significado para ustedes explorar ese lado de la historia?
Yerin: Como Sophie es doncella, vemos el mundo “de abajo”, el verdadero latido de la casa. Vemos cómo funcionan las cosas, la energía, el tono. Es una perspectiva completamente distinta. Y al abordar la desigualdad de clases, la historia de amor se vuelve más aterrizada, más real. Añade otra capa al obstáculo entre estos dos personajes.
Cada historia de amor ha sido hermosa y tiene su propio encanto, pero esta se siente diferente. No es solo amor privilegiado; es amor complejo. Amor desordenado.
Luke: Bridgerton siempre ha tenido fama de ser fantasía: opulenta, colorida, casi más grande que la vida misma. Y eso sigue siendo parte esencial de la serie. Pero lo bonito de esta entrega es que honra esa fantasía y, al mismo tiempo, nos da una probadita de cómo es el “mundo real”. Ese contraste la vuelve mucho más conmovedora.
- Para cerrar, ¿qué consejo le darían a sus personajes antes de que empiece la Parte Dos?
Luke: Que vaya más profundo. Hay un ejercicio de actuación en el que te dicen: “Está muy bien lo que haces, pero tienes que ir más profundo”. Es como tomar el elevador hacia abajo. Y eso es lo que le diría a Benedict. Curiosamente, eso es justo lo que Sophie le dice cuando se conocen: “¿Te atreves a adentrarte más conmigo?” Él ya empezó. Ahora solo tiene que seguir excavando.
Yerin: Que sea vulnerable. Está bien mostrar las partes de ti que te da miedo enseñar. Eres humana. Está bien tener miedo. Pero permitir que alguien vea esos lados vulnerables es parte de lo que hace que el amor sea real.
Explora más en: Instyle.mx










