Si hay algo que el mundo ama odiar son las Kardashians. Con los años, medios e internet les han colgado de todo: que no tienen talento, que su fama es exagerada, que viven de cirugías y filtros… y sí, también que arruinan a los hombres que se cruzan en su camino. Así nació uno de los mitos más insistentes del pop culture: el Kardashian curse, o la famosa maldición Kardashian.
Según el internet, cualquier hombre que salga con Kim, Khloé, Kourtney, Kendall o Kylie estaría destinado a una caída épica: carreras en picada, crisis públicas, derrotas deportivas y reputaciones hechas trizas.
Pero Kendall Jenner decidió tomarse el mito con humor en un reciente comercial de Fanatics Sportsbook. En plena promo del Super Bowl, la modelo hace un guiño a su historial amoroso con basquetbolistas y una amenazas de que ahora su apuesta va para los jugadores de fútbol americano.
En Instagram lo dejó clarísimo con el caption: “Let’s put this kurse to the test on the biggest stage. Who should I pick?”
¿De dónde salió esta supuesta “maldición”?
La leyenda urbana dice que las Kardashian-Jenner tienen una especie de aura oscura que lleva a los hombres a la ruina. Y claro, como toda buena teoría del internet, tiene su supuesta “evidencia” para sostenerse…
El nombre que más se repite es el de Kanye West. Sí, su relación con Kim Kardashian coincidió con algunos de sus momentos más caóticos: crisis de salud mental, discursos incendiarios, comentarios antisemitas y la pérdida de contratos millonarios que redujeron su fortuna en más de mil millones de dólares, además del eventual divorcio de la pareja.
Pero seamos serias: Kanye ya tenía una historia compleja mucho antes de Kim. Reducir todo a “ella lo arruinó” ignora problemas reales de salud mental, decisiones personales y responsabilidad individual.
Luego está Devin Booker, ex de Kendall Jenner. Tras perder las Finales de la NBA en 2021, Twitter decidió que la culpa no era de él, sino de la “curse”. Porque claro, siempre es más fácil culpar a una modelo que aceptar que el deporte también implica perder.
Y ni hablar de Travis Scott. Tras la tragedia de Astroworld en 2021, donde murieron 10 personas, algunos volvieron a activar la narrativa de la maldición. Aquí, la conexión con Kylie no solo es absurda, también es profundamente irrespetuosa frente a un tema mucho más serio.
¿Una maldición o un mito misógino?
Este mito pinta a las Kardashians como figuras peligrosas y corruptoras: demasiado sexuales, demasiado ambiciosas, demasiado poderosas. Mujeres que, según esta narrativa, “desvían” a los hombres de su camino. Al mismo tiempo, absuelve a ellos de cualquier culpa, como si sus errores no fueran propios sino consecuencia de con quién salen.
El ejemplo más claro es Tristan Thompson. Llamar “maldición” a sus infidelidades repetidas no solo es absurdo, también es revelador. No se trata de una energía oscura ni de un hechizo Kardashian: se trata de un hombre adulto tomando malas decisiones una y otra vez. Punto.
Y lo más conveniente del mito es que solo se habla de los “hombres arruinados”, nunca de los success stories. Mientras sale con Kylie Jenner, Timothée Chalamet ganó su primer Golden Globe, la agradeció públicamente en los Critics Choice Awards y ha vivido el pico más alto de su carrera en los últimos años.
Lo mismo pasó con Bad Bunny. Durante su relación intermitente con Kendall Jenner, se consolidó como uno de los artistas más escuchados de Spotify a nivel global (2020–2022 y 2025) y le dedicó canciones icónicas como “TURiSTA”. Difícil ver la “maldición” ahí.
Así que claramente la maldición no es real. Lo que sí es real es el sexismo con el que se sigue juzgando a mujeres exitosas. Así que sí, Kendall, apuesta lo que quieras. Nosotras ya apostamos por dejar esta “curse” en el pasado.
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