Chanel, Dior y Schiaparelli: así se vivió la Haute Couture Week
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Chanel, Dior y Schiaparelli: así se vivió la Haute Couture Week

Sin exagerar, esta temporada de Haute Couture (o Semana de la Alta Costura) es una de las más importantes de los últimos años. París volvió a convertirse en ese escenario de fantasía donde todo es posible y, además, dos de los diseñadores más influyentes de nuestra generación debutan al frente de casas históricas: Matthieu Blazy en Chanel y Jonathan Anderson en Dior.

A eso súmale una Schiaparelli que llega a marcar el tono de la semana, y la expectativa altísima alrededor de Dries Van Noten y Robert Wun, dos favoritos de culto que siempre entregan algo inesperado. 

Dos veces al año, París vive su momento más exclusivo, caro y extraordinario: la Haute Couture. Y no, no es sólo un término fancy. Es una denominación legalmente protegida por la Fédération de la Haute Couture et de la Mode. Básicamente, no cualquiera puede usarla.

Para entrar a este club ultra selecto, una maison debe tener un atelier en París con un equipo fijo de artesanos, crear piezas a la medida para clientes privados y presentar al menos 50 looks originales en cada temporada de couture. Ahora que ya eres una experta en haute couture, vamos con lo mejor de la semana de alta costura 2026.

Los shows que marcaron la Semana de Alta Costura 2026

Chanel

Matthieu Blazy hizo historia con su primera colección de Haute Couture para Chanel y, desde antes del show, dejó claro cuál era su intención: ligereza, alegría y emoción. Blazy dijo que quería que su debut fuera “una aventura”, porque el mundo ya es suficientemente duro, y eso se sintió. Cada modelo llevó algo personal integrado en su look, como iniciales, fechas importantes, cartas de amor y versos de poesía, detalles íntimos, casi secretos.

Visualmente, el desfile marcó un regreso a los sets teatrales y encantados que tanto recordamos de la era Karl Lagerfeld. Un universo casi Alice in Wonderland, con hongos gigantes, sauces llorones y una atmósfera soñadora.

En la ropa dominaron los tejidos ligeros como tul, organza y capas etéreas, que hacían que las modelos parecieran flotar. El fringing, ya sello de Blazy, apareció reinterpretado, junto con prints inesperados sobre trajes sastre que se sienten como su lectura personal del clásico traje Chanel.

Gaurav Gupta

Después de verse obligado a cancelar su desfile de couture la temporada pasada, tras un devastador incendio ocurrido en Delhi, el diseñador regresó a París con una colección que va mucho más allá de la moda. 

Su pareja y “twin flame”, Navkirat Sodhi, sufrió quemaduras severas y atravesó múltiples cirugías. Lo que siguió fue un proceso de recuperación física, emocional y espiritual acompañado por sanadores y rituales. 

Titulada, Across the Flame, la colección es un ejercicio de vulnerabilidad absoluta. Las siluetas escultóricas se sienten más etéreas, casi como si flotaran entre mundos. Hay referencias al fuego, a la pérdida, pero también a la resiliencia y al renacimiento. 

“Esta colección no es solo couture”, explicó el diseñador, “es un testimonio del poder de la transformación y del amor”. En una semana dominada por debuts históricos y grandes maisons, Gupta recordó que la alta costura también puede ser un espacio para sanar.

Schiaparelli

Si alguien sabe cómo marcar el pulso de la semana de couture, ese es Daniel Roseberry. Y esta temporada, lo hizo mirando directamente al cielo o mejor dicho, al techo de la Capilla Sixtina.

La colección Schiaparelli de Haute Couture nació de una revelación estética. Durante un viaje a Roma, Roseberry quedó completamente hipnotizado por El Juicio Final de Miguel Ángel. Más de 500 años después, esa bóveda azul llena de figuras extrañas, cuerpos tensos y criaturas imposibles se convirtió en el detonante creativo de la temporada.

“El pensamiento se detiene. Empieza la emoción”, escribió el diseñador en sus notas. En pasarela, los modelos parecen quimeras contemporáneas: criaturas mitad humanas, mitad imaginarias, salidas directamente de un universo surrealista.

Lejos de los vestidos clásicos de alfombra roja, la colección apuesta por encajes cortados a mano y esculpidos en bajorrelieve, creando un efecto tridimensional que juega con la luz y la sombra. Plumas pintadas a mano (reales y en trompe-l’œil) cubren chamarras y vestidos, mientras capas de tul fluorescente generan un efecto sfumato, suavizando contornos y colores como en la pintura renacentista.

Era obvio, Schiaparelli did it again.

Christian Dior

La primera colección de Haute Couture de Jonathan Anderson para Dior llegó cargada de historia, pero también de algo completamente nuevo. Presentada en el Musée Rodin, Spring 2026 dejó claro que su visión de la alta costura no es un archivo intocable, sino algo vivo, emocional y en constante movimiento.

Anderson revisó los códigos clásicos de la maison, como el icónico reloj de arena de 1947, para suavizarlos y hacerlos flexibles. Los vestidos se sentían maleables, con pliegues que rodeaban el cuerpo y cambiaban con cada paso. Era Dior, sí, pero ligeramente extraño, muy Anderson.

Días antes del desfile, el diseñador compartió en Instagram una imagen clave: una bolsa de Tesco junto a un pequeño ramo de ciclámenes. El gesto venía de John Galliano, a quien Anderson considera un héroe y símbolo del Dior de los 2000. Más que anécdota, se sintió como un pase de estafeta. Un debut couture que cerró un círculo y abrió otro nuevo.

Rahul Mishra

“Simple” y Rahul Mishra nunca han ido de la mano, y Alchemy lo confirma. Su colección de Haute Couture es una reflexión poética sobre los cinco elementos (éter, aire, agua, fuego y tierra) abordados desde lo emocional, lo científico y lo casi espiritual.

Mishra la describe como una “peregrinación en couture”, y se nota, cada prenda plantea una pregunta más que una respuesta. Gracias al trabajo impecable de sus artesanos en India, ideas abstractas se transforman en vestidos cargados de sentido.

La tierra aparece oscura y dramática, casi cósmica; el agua brilla en siluetas etéreas cubiertas de cristales; el fuego estalla en llamas bordadas sobre corsets; y el aire y el éter se sugieren con capas transparentes que flotan y desaparecen. Inspirada en un retiro en el Himalaya, la colección se mueve entre moda, arte y reflexión, con un mensaje de apreciar lo esencial antes de que falte.

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