Terminar Verity y simplemente seguir con tu vida no es tan fácil. Después de pasar un par de horas intentando decidir quién está mintiendo, quién está manipulando a quién y si deberías confiar en absolutamente alguien dentro de esa casa, lo normal es quedarse con ganas de otro thriller que te haga cuestionar todo hasta los créditos finales.
La adaptación de la novela de Colleen Hoover, dirigida por Michael Showalter y protagonizada por Anne Hathaway, Dakota Johnson y Josh Hartnett, tiene prácticamente todos los ingredientes que amamos de un buen thriller psicológico. Por suerte, Verity está lejos de ser la única película capaz de provocar ese tipo de obsesión. Así que, si ya terminaste de verla y necesitas llenar el vacío inmediatamente, estas son las películas que deberían estar en tu siguiente maratón.
¿Qué ver después de Verity?
Gone Girl
Empecemos por la opción más obvia. Si lo que más te gustó de Verity fue intentar descubrir qué mujer estaba diciendo la verdad, Gone Girl prácticamente inventó a las narradoras poco confiables. Basada en la novela de Gillian Flynn, la película sigue a Nick Dunne después de que su esposa, Amy, desaparece misteriosamente el día de su aniversario. Mientras la policía investiga y los medios convierten el caso en un espectáculo nacional, Nick pasa rápidamente de esposo preocupado a principal sospechoso.
Pero obviamente nada es tan sencillo. Entre diarios, flashbacks, pistas cuidadosamente colocadas y una de las relaciones más tóxicamente fascinantes del cine reciente, Gone Girl convierte un matrimonio en una guerra psicológica. Si terminaste Verity queriendo analizar cada escena nuevamente para descubrir qué se te escapó, empieza aquí.

A Simple Favor
¿Quieres básicamente Verity pero con muchísimo más sentido del humor? Tenemos la película perfecta. Anna Kendrick interpreta a Stephanie, una mommy blogger extremadamente entusiasta que entabla una inesperada amistad con Emily, una mamá misteriosa, elegantísima y ligeramente intimidante interpretada por Blake Lively. Todo parece relativamente normal hasta que Emily le pide que cuide a su hijo durante unas horas… y desaparece.
Stephanie comienza a investigar qué ocurrió y termina descubriendo que prácticamente nada de lo que sabía sobre su nueva mejor amiga era cierto. Hay secretos, identidades ocultas, romance, asesinato y suficientes plot twists para mantenerte ocupada hasta el final. Es un thriller que sabe perfectamente lo absurdo que puede llegar a ser y se divierte muchísimo con ello.

The Girl on the Train
Rachel toma todos los días el mismo tren y, durante el trayecto, observa desde la ventana a una pareja que vive cerca de su antigua casa. Sin conocerlos realmente, empieza a imaginar que tienen la relación perfecta. Hasta que un día ve algo que rompe por completo esa fantasía y, poco después, la mujer desaparece. El problema es que Rachel tampoco puede confiar completamente en sus propios recuerdos.
Al igual que Verity, The Girl on the Train juega constantemente con nuestra percepción de lo que realmente ocurrió. Cada personaje parece esconder algo y cada nueva revelación cambia lo que creías saber unos minutos antes.

Where the Crawdads Sing
Si quieres mantener el misterio pero bajar ligeramente el nivel de caos psicológico, Where the Crawdads Sing es una excelente siguiente opción. Daisy Edgar-Jones interpreta a Kya, una joven que creció prácticamente sola en los pantanos de Carolina del Norte y que termina convirtiéndose en la principal sospechosa cuando un hombre con quien estuvo involucrada aparece muerto.
Aquí el misterio se mezcla con romance, coming-of-age y un paisaje que prácticamente funciona como otro personaje. Puede sentirse mucho más tranquila que Verity durante buena parte de la película, pero no te confíes demasiado: también guarda algunas respuestas importantes para el final.

The Housemaid
Muchas de las escenas de Verity me recordaron directamente a The Housemaid. La historia sigue a Millie, una joven que acepta trabajar como empleada doméstica para una familia adinerada. En teoría, parece una oportunidad para empezar de nuevo. En la práctica, rápidamente descubre que entrar a esa casa fue muchísimo más fácil que entender qué está pasando dentro de ella.
Entre secretos familiares, dinámicas de poder, manipulación y personajes que constantemente cambian nuestra percepción de quién es víctima y quién es peligroso, tiene muchísimo del ADN que hace tan adictiva a Verity. Además, también está basada en un bestseller, en este caso la novela de Freida McFadden.

The Hand That Rocks the Cradle
Hay algo particularmente aterrador en dejar entrar a alguien a tu casa y descubrir demasiado tarde que probablemente nunca debiste hacerlo. The Hand That Rocks the Cradle lleva esa idea directamente a su peor escenario posible. La historia gira alrededor de una familia que contrata a una niñera aparentemente perfecta. Es amable, responsable y rápidamente se vuelve indispensable. El pequeño problema: llegó a sus vidas con una agenda completamente diferente.
Lo divertido y aterrador está en ver cómo poco a poco empieza a infiltrarse en la familia, manipular sus relaciones y convertir el hogar en un espacio cada vez menos seguro. Si la atmósfera doméstica claustrofóbica de Verity fue lo que más te atrapó, esta debería estar en tu lista.

Fair Play
No hay mansión misteriosa ni manuscrito secreto aquí, pero sí una relación que se deteriora frente a nuestros ojos hasta convertirse en algo muchísimo más oscuro. Phoebe Dynevor y Alden Ehrenreich interpretan a Emily y Luke, una pareja que trabaja para la misma firma financiera y mantiene su relación en secreto. Todo funciona relativamente bien hasta que ella recibe el ascenso que él esperaba conseguir.
A partir de ahí, Fair Play se convierte en una exploración incómoda de ambición, ego, sexo, resentimiento y poder. Lo que comienza como una relación aparentemente apasionada termina revelando dinámicas cada vez más perturbadoras. Es perfecta si lo que realmente te fascinó de Verity no fue el misterio, sino preguntarte cuánto conocemos realmente a la persona con la que compartimos nuestra vida.

Double Jeopardy
Para cerrar, un clásico noventero que merece entrar en tu rotación de thrillers. Ashley Judd interpreta a Libby, una mujer condenada por asesinar a su esposo, aunque ella insiste en que es inocente. Después descubre que él sigue vivo y que básicamente organizó todo para incriminarla. Y entonces llega la parte divertida: Libby sale de prisión decidida a encontrarlo. Double Jeopardy tiene menos ambigüedad psicológica que Verity y mucha más energía de venganza, pero comparte esa satisfacción de ver cómo una historia aparentemente sencilla empieza a revelar capas completamente diferentes.

¿Qué verás primero después de Verity?
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