La fórmula de un rímel es importante, pero la forma de su cepillo lo es aún más. Y aunque a veces todos nos parezcan iguales, hay más de un tipo y cada uno tiene una función distinta: dar volumen, alargar, abrir la mirada, etc. Aquí te contamos cuál necesitas según el efecto que estás buscando.

La única mascara guide que necesitas
Curlier
La forma curva ayuda a recoger las pestañas y elevarlas desde la raíz mientras aplicas el producto. Su diseño sigue la forma natural del ojo, haciendo más fácil darles un efecto de mayor apertura y definición.
Ideal si tus pestañas son: rectas, caídas o difíciles de levantar.



Natural
Su tamaño permite acercarse más a la raíz y llegar incluso a las pestañas más pequeñas o difíciles de alcanzar. Además, sus cerdas densas ayudan a depositar más producto para darles mayor grosor y volumen.
Ideal si tus pestañas son: cortas, finas, poco abundantes o difíciles de alcanzar.



Separadas
Este tipo de cepillo está pensado para trabajar cada pestaña de forma individual, en lugar de cubrirlas todas de una sola pasada. Ayuda a definirlas, separarlas y darles un acabado más limpio, para que se vean más largas sin sentirse pesadas.
Ideal si tus pestañas son: delgadas, poco definidas, tienden a pegarse entre sí.



False lash effect
Entre más fórmula y fibras pueda aplicar el cepillo en cada pasada, más intenso será el resultado. Es la opción perfecta si buscas que tus pestañas se vean más gruesas, largas y llamativas, con un efecto más dramático.
Ideal si tus pestañas son: finas, poco abundantes o si buscas mucho volumen y un efecto más intenso.



Cuando estés en la busca de un nuevo rímel, ya sabes qué detalle no te puedes saltar.
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