Tener el corazón roto tiene fases rarísimas. Un día quieres escuchar la misma canción triste durante tres horas y al siguiente estás convencida de que necesitas cambiarte el pelo, mudarte de ciudad y convertirte en una persona completamente distinta. Para cualquiera de esos moods, el cine siempre ayuda. Algunas películas sirven para llorarlo todo, otras para recordar por qué terminar también puede ser una buena noticia y unas cuantas hacen algo todavía mejor: devolverte las ganas de pensar en lo que viene después.
Películas para un heartbreak
Someone Great
Probablemente una de las mejores películas modernas sobre terminar una relación cuando todavía existe amor. Jenny está a punto de mudarse a San Francisco por el trabajo de sus sueños cuando su novio termina con ella después de nueve años juntos. Lo que sigue es una última aventura por Nueva York con sus mejores amigas, recuerdos dolorosos y ese momento incómodo en el que entiendes que alguien puede haber sido importantísimo en tu vida sin necesariamente pertenecer a tu futuro.
Eternal Sunshine of the Spotless Mind
Si alguna vez has deseado borrar por completo a alguien de tu memoria, esta película lleva la fantasía hasta sus últimas consecuencias. Joel descubre que Clementine se sometió a un procedimiento para eliminar todos los recuerdos de su relación y decide hacer lo mismo. Pero mientras sus memorias desaparecen empieza a preguntarse si olvidar realmente es lo que quiere. Extraña, preciosa y bastante devastadora, es perfecta para recordar que incluso las historias que terminan mal pueden haber valido la pena.

Legally Blonde
A veces lo que necesitas después de una ruptura no es analizar tus emociones: necesitas una película donde una mujer convierta el rechazo en combustible. Elle Woods entra a Harvard inicialmente para recuperar a Warner y termina descubriendo algo mucho más interesante: que su vida jamás debió girar alrededor de él. Una comedia que, debajo del rosa, los outfits y Jennifer Coolidge, tiene una lección bastante buena sobre recuperar la confianza después de que alguien decidió subestimarte.

500 Days of Summer
Tom cree que Summer es el amor de su vida. Summer nunca estuvo demasiado convencida de que existiera algo como “el amor de tu vida”. Vista desde el corazón roto, la película funciona casi como una autopsia sentimental: expectativas, recuerdos editados convenientemente y todas las pequeñas señales que ignoramos cuando queremos que una relación sea algo distinto de lo que realmente es. Bonus: pocas películas han explicado tan bien la diferencia entre expectativa y realidad.
The Holiday
Amanda e Iris tienen problemas amorosos completamente diferentes, pero llegan a la misma conclusión: necesitan desaparecer un rato. Así que intercambian casas durante las fiestas y terminan encontrando nuevas personas, nuevas rutinas y nuevas versiones de sí mismas. Entre una cottage inglesa perfecta, Jude Law, Kate Winslet y una de las casas más aspiracionales del cine, es básicamente terapia en formato rom-com.

Begin Again
Greta llega a Nueva York acompañando a su novio músico justo antes de que su carrera explote y él decida que su relación ya no forma parte del plan. Después conoce a un productor en plena crisis y juntos empiezan a grabar un álbum por distintos rincones de la ciudad. Más que una historia romántica, es una película sobre recuperar algo que era tuyo antes de que la relación lo ocupara todo: tu creatividad, tus planes y las ganas de hacer cosas simplemente porque te entusiasman.

How to Be Single
Después de pasar años en pareja, Alice decide que necesita aprender quién es cuando no está dentro de una relación. Nueva York, citas desastrosas, amigas con ideas completamente distintas sobre el amor y Rebel Wilson haciendo de Rebel Wilson completan el experimento. Lo mejor es que la película no intenta vender la soltería como una sala de espera hasta encontrar a alguien nuevo: también puede ser una etapa completa, divertida y bastante necesaria.
Under the Tuscan Sun
Frances acaba de divorciarse cuando, casi accidentalmente, compra una villa medio destruida en la Toscana. Naturalmente, empiezan las renovaciones, los nuevos amigos, los romances y una cantidad poco razonable de paisajes italianos preciosos. Pero el verdadero encanto está en verla construir una vida que termina pareciéndose muy poco a la que había imaginado y, precisamente por eso, termina siendo mucho más grande.

Celeste and Jesse Forever
Celeste y Jesse están separados, pero siguen siendo mejores amigos. Suena moderno, maduro y perfectamente razonable hasta que uno de ellos empieza realmente a avanzar. La película entiende algo que pocas rom-coms quieren admitir: algunas rupturas tardan muchísimo en doler porque durante un tiempo seguimos comportándonos como si nada hubiera terminado. Perfecta para ese momento en el que sabes intelectualmente que debes soltar, pero emocionalmente todavía no te llegó el memo.

Eat Pray Love
Sí, probablemente es la película más obvia de esta lista, pero hay una razón por la que seguimos regresando a ella. Después de un divorcio y una relación complicada, Liz Gilbert decide viajar durante un año por Italia, India e Indonesia para entender qué quiere hacer con su vida. Puedes verla por la pasta, por Javier Bardem o por las ganas inmediatas de comprar un boleto de avión, pero su mejor idea sigue funcionando: después de perder una relación, quizá la pregunta más interesante no sea con quién vas a estar después, sino quién quieres ser tú.

No existe una película capaz de acelerar mágicamente una ruptura, pero sí existen historias que te acompañan mientras pasa. Y si al terminar tienes ganas de llorar otra vez, reservar un viaje o bloquear a alguien, técnicamente las tres cuentan como progreso.
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