Sin el príncipe William ni el príncipe Harry y luciendo radiantes, así fue como
aparecieron Kate Middleton y Meghan Markle para disfrutar de la gran final de Wimbledon. La duquesa de Sussex acaparó los flashes por su gran cambio de estilo y el look que eligió.

Esta elección (elegante y acertada) no fue una simple casualidad; tiene un significado secreto.