fatiga
Shutterstock

Cuando estás decidida a hacer del ejercicio una de tus prioridades, comienzas motivadísima. Durante las primeras semanas o incluso meses, las cosas marchan fenomenal. Y luego, de la nada, te estancas. ¡No permitas que esto te desmotive! Esta es la oportunidad perfecta para reajustar tu plan. Te decimos las soluciones a los problemas más comunes para que puedas mantener tu motivación al máximo.

Problema: Haces mucho de lo mismo

Es increíble encontrar el ejercicio o deporte que te apasiona, pero si es lo único que haces, te volverás muy bueno en él… y luego cualquier mejora que tu cuerpo haya tenido en un principio dejará de evolucionar.

Solución: Prueba algo diferente y sé específico.

Problema: No te retas lo suficiente

El cuerpo se acostumbra rápidamente a la misma rutina, y esto incluye sesiones maratónicas en la elíptica o correr por mucho tiempo a un mismo ritmo. Tu pulso se mantiene estable, ya no te desafía y ahí está el error.

Solución: Combina tu rutina con una forma diferente de cardio, como intervalos de alta intensidad.

Problema: Estás demasiado cansada/estresada

Si no estás descansando lo suficiente o estás presionado en el trabajo, tu cuerpo no se va a adaptar a la influencia positiva del ejercicio. Dormir es esencial para que los músculos sanen después de una fuerte sesión de sudor y, por otro lado, el estrés desbalancea tus hormonas, provocando que tu cuerpo se sienta en modo de alerta y retenga grasa.

Solución: Intenta dormir al menos siete horas, obligándote a que el momento de acostarte sea como una cita inamovible.

 

Problema: Consumes más calorías de las que quemas

La quema de calorías, aún con el reloj más fancy, está sobrestimada. Más allá de eso, si tu objetivo es perder peso, debes mantenerte en un déficit de calorías.

Haz un esfuerzo más consciente por mejorar tu dieta y revisar tus porciones, y recuerda que las calorías líquidas también cuentan.

Problema: Pasas demasiado tiempo sentada

El mal de la silla es difícil de evitar, dado que muchos trabajos requieren horas frente a un escritorio, pero es imprescindible mantenerte más tiempo en movimiento.

Solución: Procura pasar más tiempo de pie.

Problema: Eres muy dura contigo misma

Considera esto: a lo mejor no son los resultados sino las expectativas que están un poco fuera de foco. Recuerda que cada cuerpo pierde peso y cambia a ritmos diferentes.

Disfruta de otras victorias que quizás estás ignorando.

Problema: Estás ganando músculo

Puede ser que la báscula esté estancada porque estás construyendo músculo y eso es bueno. El número en la báscula es menos importante que los porcentajes de agua, masa muscular y grasa que hay en tu cuerpo. Tu nutriólogo puede hacerte estas pruebas.

Solución: Sigue comiendo bien y ejercitándote constantemente durante esta etapa para alcanzar tus objetivos en un futuro más cercano.

 

Problema: No comes lo suficiente

Recortar calorías no es lo mismo que brincarte comidas. Cuando te saltas una, tu nivel de azúcar en sangre se eleva, y la respuesta de insulina es retrasada. Si esperas demasiado tiempo para comer en la mañana o entre una comida y otra, tu metabolismo se torna más lento.

Solución: Come al menos cada cuatro horas a lo largo del día para tener el control de tu apetito y la energía necesaria.

 

Problema: Temes recuperar las calorías que perdiste en el gym

Saltarte el snack saludable al terminar tu rutina es un gran error, sobre todo si realizaste un esfuerzo considerable. Dado que el entrenamiento intenso desgarra las fibras musculares, comer de 10 a 20 gramos de proteína y carbohidratos repara y mantiene esbeltos los músculos.

Solución: Come durante los 30 minutos siguientes al esfuerzo. Algunas buenas opciones son leche con chocolate baja en grasa, yogurt griego o la mitad de un sándwich de pavo.

 

Problema: Te ejercitas demasiado

Recuerda que entrenar exageradamente (y recortar muchas calorías) hace más difícil que pierdas peso, por absurdo que suene. Sobreentrenarte provoca que produzcas cortisol, la hormona del estrés, que perjudica tu metabolismo, sistema inmunológico y estado de aánimo. Los altos niveles de cortisol hacen que pierdas músculo y almacenes grasa corporal en la sección media.

Solución: Ejercítate por una hora de cuatro a cinco veces por semana y consulta a un nutriólogo para que te diga cuánta comida necesitas para alcanzar tus metas.

Por: Lorena Pontones