Elijah O'Donell

De nada sirve comprar alimentos orgánicos carísimos si éstos vienen importados de otros países. El objetivo de la agricultura orgánica no sólo es que nosotros como consumidores disminuyamos la ingestión de sustancias tóxicas, sino el generar el menor impacto al medio ambiente. Cuando compramos productos orgánicos importados, se pierde el segundo propósito al tener que haberlo transportado largas distancias hasta nuestro hogar.

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Para que un alimento pueda ser considerado como “orgánico” debe cumplir con ciertas regulaciones que garanticen la seguridad tanto del que lo consume como del medio en el que se produce. En México, hemos tenido una Ley de Productos Orgánicos desde inicios del 2006 —¡todavía durante el sexenio de Vicente Fox!—. Desafortunadamente, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) no contaba con una manera de certificar dichos productos. Además, si uno revisa los requisitos que la misma institución exige a los productores que deseen exportar sus alimentos al extranjero, ¡son los mismos que para los orgánicos!.

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Thomas Gamstaetter

Tomo casi diez años para que la SAGARPA se pusiera las pilas y acordara con la USDA una equivalencia al sello en México. Finalmente, en octubre de 2016 se lanzó la convocatoria para certificar a los productores mexicanos de alimentos orgánicos.

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Hoy en día, el sello orgánico otorgado por la SAGARPA es una realidad y cada vez más empresas mexicanas lo tienen. Busca el distintivo verde con azul (y un poquito de amarillo) en los alimentos que compres. Con él, no sólo tendrás la certeza de que lo que estás comprando es de calidad y seguro para consumir, sino que es local, el transporte a tu mesa contaminó lo menos posible y estás apoyando a productores mexicanos. Conoce más dando click en este link.