Si eres fanático del Halloween, el Día de Muertos y todo lo que tenga que ver con la oscuridad, entonces seguro estás feliz de que ya haya empezado tu época favorita del año. Estos días son perfectos para hablar sobre brujas y fantasmas. Por eso no es extraño que las casas de terror, los filmes de miedo y las leyendas urbanas, sean tan populares. Hace unos años, cuando el internet apenas estaba en su etapa inicial, y los mixtapes aún eran populares, existían varios temores que quizá ahora ya no recuerdes muy bien pero que, sin duda, tuviste.

¿No te acuerdas? Para refrescarte la memoria, aquí te dejamos una lista de los 10 mitos o miedos tecnológicos que todos sufrimos en los 2000s:

1. Quedarte ciego por ver la tele muy cerca

Cuando eras chiquito, seguramente lo primero que hacías al llegar de la escuela era prender la televisión. Las increíbles caricaturas y series te embelesaban a tal grado que olvidabas mantener una distancia “prudente” con la pantalla. Esto fue motivo de varios regaños de tu mamá, quien te aseguraba que si no te alejabas, dañarías tu vista. Según investigaciones recientes, al parecer este temor no tenía fundamentos reales. Lo importante no es la distancia, sino el tiempo que pasas frente a la pantalla. ¿Quién lo diría?

2. No reenviar la cadena de mails y tener mala suerte durante 7 años

Cuando aún no existían las redes sociales, pasabas el tiempo en internet recibiendo, leyendo y enviando mails a tus amigos, ¿te acuerdas? Lo más común era recibir cadenas de correos que luego de contar alguna historia terrorífica, cerraban el relato advirtiendo que si no compartías el mensaje con al menos 20 contactos, tendrías que enfrentar 7 años de mala suerte. ¡Obvio los reenviabas!.

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3. Que el locutor hablara mientras grababas una canción

Antes de que existieran más alternativas de streaming para disfrutar de tu música favorita cuando quisieras, debías armar tus propios mixtapes. Si eras un melómano comprometido, lo más seguro es que te la pasaras escuchando el radio para cachar tus tracks favoritos y grabarlos justo a tiempo. Apretabas el botón de Rec y rogabas por que al locutor en turno no se le ocurriera interrumpir la música.

4. Que se rayara tu canción favorita en tu CD

Cuando los “novedosos” CDs llegaron a tu vida, obvio te la pasabas escuchando tus canciones favoritas una y otra vez. Sin embargo, era bien sabido que si no los tratabas con cuidado o escuchabas una canción en específico demasiadas veces, el disco podía dañarse. Por eso llegaste a racionar las veces en que le ponías play a tu track predilecto.

5. Perder el control remoto de la tele

Hubo una época en la que perder el control remoto era de las peores cosas que te podían pasar. Por más que buscaras entre los sillones, el piso y la casa entera, había veces en que debías resignarte a levantarte para cambiar los canales y manipular el volumen a mano. ¡Qué suplicio!

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6. Expulsar el USB en modo no seguro

Este temor aún está vigente, pero hace unos años era aún más aterrador. Omitir este simple paso hace que tu computadora no se asegure de finalizar todas las operaciones con la memoria, lo que puede corromperla. Es decir, inhabilitarla o provocar que sus archivos se dañen. ¡Qué miedo!

7. Pasarte del tiempo en el cibercafé

Antes era muy común ir a cibercafés para hacer tareas o para “chatear” un rato con tus amigos. El problema era cuando el tiempo se te iba volando y por pasarte unos minutos debías pagar la cuota entera de la siguiente hora.

8. Recibir virus a través de MSN

Hace unos años, Messenger de Microsoft era lo más cool para chatear, compartir canciones (aunque tardaran horas en descargarse) y mandar indirectas… Sin embargo, también tenía sus riesgos y una de tus peores pesadillas era caer en un link malicioso que te infectara con virus.

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9. Que alguien levantara el teléfono cuando estabas a la mitad de una descarga

En esos tiempos en que para acceder a internet, había que ocupar la línea telefónica, era súper común que alguien en tu casa olvidara que te habías conectado y tratara de hacer una llamada, arruinando así tu conexión. Lo peor era cuando estabas a la mitad de una descarga que tendrías que volver a iniciar desde cero, gracias a la interrupción.

10. Jugar con un disquete y romperle el resorte

Aunque sabías que no debías hacerlo, era súper tentador jugar con el cuadrito de metal de los disquetes de 3 y media. Todo era risa y diversión hasta que lo rompías y arruinabas el disco para siempre…

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Texto: Melina Vázquez