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Pocos famosos logran dejar una huella tan grande como lo hizo Aretha Franklin, quien se convirtió uno de los símbolos feministas del siglo

Aretha Franklin nació en 1942 en Memphis, creció en el seno de una familia religiosa, cuya madre era cantante de gospel. Desde aquel momento, su casa era punto de reunión para distintos miembros de la comunidad negra, y personalidades de la talla de Martin Luther King frecuentaban el lugar.

La Reina del soul decidió seguir los pasos del activista y convertirse en la voz de una causa social. Su elección: los derechos de las mujeres. Aunque de inicio las críticas le llovieron al ser considerada un personaje precoz, y por no querer casarse con los padres de sus hijos Ted, Kecalf, Clarence y Edward, ella supo hacerle caso omiso a los señalamientos.

Con tan sólo 18 años, la joven madre emigró a la Gran Manzana para seguirse preparando en el ámbito musical y en 1961 por fin logró que Columbia firmara contrato con ella. Sin embargo, en aquel entonces la industria no tomaba en serio el trabajo del género femenino, y se encontró ante la necesidad de cambiar de disquera.

Ya con Atlantic su carrera despegó, pero fue con el lanzamiento de Respect, el segundo sencillo extraído del álbum I Never Loved a Man the Way I Love You, que cambió la historia. Éste fue revolucionario por exigir el respeto que toda mujer se merece.

Coincidió con la época en la cual se estaban llevando a cabo los movimientos sociales por los derechos civiles y el público lo adoptó como su himno.

A partir de ese momento, la figura de una mujer fue reconocida en un negocio reinado por hombres. Ganó su primer Grammy en 1967, con una cola enorme de presentaciones icónicas. Un año después, cuando Time la eligió para aparecer en su portada se convirtió en la primera mujer negra en lograrlo.

Este fue el nacimiento de la imponente cantante que cambió el rumbo de la música, y el resto es historia. De ahora en adelante, sólo quedará recordarla con sus canciones, y agradecer el camino que le abrió a cientos de mujeres en el espectáculo.

¡Larga vida a la Reina!