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Existen muchos mitos sobre las ventajas y desventajas de comer antes de dormir. Por un lado, la sabiduría popular indica que tomar alimentos en la noche tiene consecuencias negativas para el cuerpo, pues el metabolismo baja su velocidad y las calorías que no se digieren se almacenan como grasa. Sin embargo, expertos en nutrición opinan que esta disminución no tiene gran impacto.

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Recientemente, Buzzfeed entrevistó a las nutriólogas Abby Langer y Despina Hyde al respecto, y los resultados son alentadores: si realmente tienes hambre, deberías comer sin importar la hora. La cantidad de calorías es más importante que el momento en el que se consumen.

 

Decisiones saludables

La clave para comer en la noche sin lamentarlo después está en tomar decisiones sabias. Hay que elegir alimentos ligeros, de fácil digestión y que de preferencia tengan una mezcla de 40% vegetales, 40% carbohidratos y 20% proteínas. Lo ideal es consumir un snack de máximo 200 calorías, sin grasa, cafeína, picante ni exceso de azúcar. También hay que esperar un tiempo –aproximadamente una hora– antes de ir a la cama, para evitar indigestión y reflujo.

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Algunas opciones que Langer y Hyde aprueban son:

  • Media taza de cereal alto en fibra con media taza de leche y un cuarto de taza de fruta
  • Una pieza de queso Mini Babybel
  • Un plátano con dos cucharadas de crema de cacahuate o almendra.
  • Un cuarto de taza de nueces o frutos secos
  • Una rebanada de pan de grano entero con dos o cuatro rebanadas de jamón de pavo y dos rebanadas de jitomate
  • Una taza de yogurt griego con dos cucharadas de granola y 1/4 taza de frutas.
  • 30 gramos de queso y entre cuatro y seis galletas saladas
  • Un pan tostado de grano entero con crema de almendra
  • 1/4 taza de pistaches
  • Media taza de queso cottage con 1/4 taza de frutas o verduras