Ya casi llega la primavera y con ella la temporada de conciertos. Todos tus amigos empiezan a comprar boletos para todos los festivales y, además, es momento de renovar tu clóset porque obviamente tienes que verte espectacular por si te topas a tu ex.

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Aunque obviamente te sientes feliz porque you only live once, por dentro tu alma sufre porque sabes ya te quedaste sin un peso en la bolsa. ¿Te suena esta historia?

Empecemos por desmitificar algo: gastar no es malo, de hecho, es una actividad buena para ti en lo particular y la economía en general. Es justo que el dinero que ya ganaste con un montón de esfuerzo lo uses en cosas que te hagan sentir bien. Uno gasta para cubrir necesidades básicas, pero también para mejorar nuestra calidad de vida. Pero cuando gastas y luego sientes culpa es una señal de que algo estás haciendo muuuuuy mal.

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Gastar con culpa significa que, aunque no quieres reconocerlo, sabes que ese gasto que hiciste está poniendo en riesgo otros compromisos que tienes, otros planes para el futuro o incluso te está dejando una deuda que ya mejor no quieres pensar en ella.

Evita que eso te siga pasando. Checa estos tips y vuélvete un experto en tus finanzas personales.

1. Gasta lo que te sobra después de ahorrar.

Debes de tener claro que sí o sí, debes tener un ahorro, pero por los siglos de los siglos las personas hicimos todo al revés. Creímos que el ahorro se trata de gastar y después de ahorrar. Si en lugar de eso, gastas lo que te sobra después de ahorrar, ya estás del otro lado.

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2. Gasta en lo que realmente te agrega valor.

Muchas veces las personas gastamos en cosas sólo por inercia: el café de la mañana, el pan, el taxi. Haz que tu dinero realmente valga gastando en cosas que sí te agregan valor y evita “quemártelo” en cosas que no tienen ninguna relevancia para ti.

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3. Nunca pongas en riesgo otras metas importantes.

Si estás comprando un boleto para un concierto, unos tenis que te gustaron o cualquier otra cosa, asegúrate de que ese gasto no impactará otras metas a futuro que también tengas. ¿Estás seguro de que quieres ir otra vez a todos los conciertos del año en lugar de juntar para tu maestría en Europa? Tal vez sí, tal vez no. Eso lo decides tú, es solo cuestión de que lo tengas claro y priorices.

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4. Evita gastar LO QUE NO TIENES.

Si no tienes para comprarte los tenis que viste (y que, por cierto, tampoco te urgen), ¡no te los compres! Evita usar el crédito en estos casos incluso si los tenis estaban en rebaja. No hay nada peor que pagar unos tenis (o un pantalón o lo que sea) con intereses y seguir pagando incluso cuando su vida útil ya se terminó. Evita estrenar deudas y usa el crédito solo cuando se trate de bienes duraderos.

Por: Ilse Santa Rita
Ilse Santa Rita es periodista de finanzas y negocios con siete años de experiencia. Trabajó en el periódico El Economista, en El Financiero-Bloomberg y en Grupo Expansión, donde fue –en diferentes etapas- reportera de finanzas personales y de empresas. Actualmente encabeza el área de contenido de www.piggo.mx, de GBM Grupo Bursátil Mexicano. Escríbele a su correo ilse@piggo.mx.
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