John Schnobrich

Trabajar como freelance es sinónimo de tus propias tarifas, tus propios proyectos, tu propio dress code y, por supuesto, un espacio propio. Así nacieron los coworks, lugares que puedes rentar por horas, semanas o meses con todas las condiciones que una oficina te ofrece.

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Conforme las empresas dejaron de garantizar sueldos, seguros de vida y un contrato justo, las personas decidieron convertirse en su propia fuente de trabajo. En México esta tendencia tomó fuerza aproximadamente hace 5 años. Actualmente se pueden encontrar diferentes opciones de coworks en cada rincón de la Ciudad de México y varios estados del país.

Las amenidades que ofrecen son muchas: estudio fotográfico, auditorios, servicio de mensajería; todo según las necesidades de sus clientes. Spacioss, por ejemplo, es un cowork diseñado por y para mujeres.

Blanca Sánchez lo fundó en octubre del 2014 después de hacerse de un lugar en la colonia Narvarte. Y es que, hoy, la mujer tiene un papel fundamental en la economía del país.

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Aquellas que lo hacen por su cuenta, necesitan de la misma imagen profesional que quienes lo hacen para una compañía. Pero como mujeres, y algunas como madres, tienen otros requerimientos. Las que tienen familia destinan el 70% del total de sus ingresos a ésta, es decir, se quedan únicamente con un 30% para sí mismas.

La red entre el género femenino tiene sus propios matices. Las relaciones que surgen en Spacioss busca el apoyo mutuo entre compañeras, sin importar a qué se dedique cada una. Es un networking único. Además, si alguna de las inscritas no encuentra a alguien que pueda ayudarle a cuidar a sus hijos, ahí son bienvenidos. No es una guardería, pero el nivel de tolerancia entre mujeres es distinto, porque conocen sus propias dificultades.

“La mujer necesita grandes redes de apoyo y cuenta con algunas, pero el hombre tiene más. La diferencia es que ellos muchos de ellos pueden aprovechar un espacios así hasta tarde, porque cuentan con alguien que está en casa resolviendo temas de comida, de tintorería. Nosotras seguimos siendo el ‘bomberazo’ de las necesidades familiares. Nos asumimos como las responsables de responder a las llamadas de los niños que se lastimaron en la escuela, de resolver las dudas de la señora que apoya con la limpieza.

Son muchos límites autoimpuestos. Por ello, hay que saber cómo apoyarnos”, dice Blanca.