Toa Heftiba

Todas conocemos a una pareja que, desde que comenzó su relación, ambos han subido de peso. Además, este aumento de peso pareciera exacerbarse cuando la pareja se casa y/o comienzan a vivir juntos. ¿Será que el amor engorda?

Cuando dos personas están en una relación, invariablemente cambiarán algunos de sus hábitos. Por querer pasar más tiempo con la pareja, desplazaremos un poco al ejercicio. Además, involucrarse en una relación amorosa trae consigo ciertas obligaciones sociales: idas a cenar y al cine, al cumpleaños de la abuelita del novio, a la reunión con los amigos ─tanto los propios como los del otro─, entre otras que involucran comer e inclusive, beber.

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Comer no sólo es un acto biológico, sino también social y psicológico. Ciertamente compartir tus alimentos con un ser querido tendrá grandes beneficios en tu salud mental y emocional, pero también se corre el riesgo terminar consumiendo muchas más calorías de las que necesitamos.

 

Nasty Gal

Las actividades antes mencionadas ─con las que consumimos calorías extras─ nos afectan más a las mujeres que a los hombres. Metabólicamente nuestros cuerpos requieren menos energía. También los estrógenos nos predisponen a acumular grasa más fácilmente (especialmente en las caderas) para prepararnos para la maternidad.

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¿Por qué se exacerba la ganancia de peso cuando dos personas comienzan a vivir juntas? Nos ponemos cómodos, es decir, como ya pasó el cortejo y nuestra pareja nos ha visto en nuestras peores fachas y, aun así, nos ama: ¿ya para qué cuido de mi apariencia?. De acuerdo con la teoría ambiental del comportamiento, que habla sobre cómo el ambiente en el que vivimos es capaz de determinar conductas, con que uno piense así, mayores son las probabilidades de influenciar a la pareja.

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También nos afecta un poco el hecho de que en México no nos salimos de casa de nuestros padres hasta prácticamente casarnos y ello nos da una sensación de falsa libertad: “¡ya no vivimos en casa de nuestros papás y podemos comprar toda la comida chatarra que nunca había en casa!”

Ciertamente estar una relación amorosa nos pone en situaciones que aumentan el riesgo de subir de peso, pero como pareja podemos tomar decisiones saludables, como planear citas que involucren realizar alguna actividad física (ir a andar en bici, escalar el Nevado de Toluca, ir al gym juntos), o ir juntos al mercado para comparar ingredientes y aprender a cocinar algo rico y sano.