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Después de 36 años, la boda de la princesa Diana continua siendo uno de los eventos más vistos en la historia de la televisión. Pocas son las celebridades que logran mantenerse vigentes a pesar del paso del tiempo, sin embargo, el recuerdo de Diana vestida de blanco continua dando material para los tabloides internacionales.

Personas como John Hoatson, ejemplifican perfectamente el profundo fanatismo que la esposa del príncipe Charles desencadenó a nivel mundial, pues este hombre, quien reside en Miami, Florida, es dueño de una memoralia de la familia real.

¿Su artículo más preciado? Una rebanada de pastel de la boda entre Diana y Charles, la cual ha conservado por más de 36 años. Lo curioso es que Hoatson ni si quiera asistió a la boda, sin embargo, cuando vio a través de su televisor aquel magno evento, se enamoró por completo de Diana y se dispuso a coleccionar sus artículos personales.

La colección de este fanático cuenta con algunas notas escritas por el puño y letra de la princesa, una playera y hasta una barra de jabón usada. Pero su preferida definitivamente es aquel pedazo de pastel.

Al tratarse de un tradicional bizcocho de frutas al estilo inglés con nueces confitadas, mazapán y una cubierta de glaseado real (predominantemente blanco), es más fácil preservarlo.

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“Es un fruitcake. Nunca se hará viejo. Se preserva con el aire”, dijo el coleccionista. “De hecho, mandé el pedazo de pastel a Inglaterra y la caja me la firmaron dos de sus damas de honor, India Hicks y Clemmie Hambro, quienes tenían sólo 5 años en aquella época”.

La razón de coleccionar este tipo de artículos se debe a que John está comprometido con contribuir, aunque sea sólo un poco, a que el nombre de Diana siga escuchándose en cada rincón del planeta.

“Sólo quiero hacer mi parte para preservar la historia de Diana y lo que aprendimos de ella”, cuenta orgulloso. “Recuerdo aquella mañana de la boda en 1981, yo era sólo un niño, y mi madre me dijo ‘Esas personas son contra las que peleamos en la revolución’. Entonces me quede maravillado y pensé ‘¡Es increíble que aún conserven sus tradiciones. ¡Sus carruajes!’. Están atados a su historia y nosotros somos una nación tan joven. Es fascinante”.