InStyle México, Febrero 2018. Foto: Alberto Newton

Pablo Alborán piensa que no todo el mundo puede pisar el freno o no se atreve, pero él, sí. Y justo cuando iba a toda velocidad, en plena cima del éxito, decidió hacer una pausa que resultó ser un retiro de dos años. El cantautor malagueño cuenta que en ese tiempo se permitió apagar el teléfono, disfrutar a su familia, volver a estudiar música y viajar. Gracias a eso se reencontró a sí mismo. “Me fui a Portugal, me perdí un poco en Londres, fui a museos. Me acuerdo de que la gente me reconocía y me decía: ‘¿Qué te pasa, estás bien, qué haces aquí solo?’”, nos cuenta.

No se encontraba enfermo o había terminado con alguna pareja, ni siquiera estaba deprimido, simplemente sufría de agotamiento mental. “Llevaba años sin parar, sin un domingo libre, sin pisar el freno. Y me pasaba que a la hora de escribir me sentaba y no salía nada. Tenía miedo a decir que no a ciertas cosas, a que de repente cierres una puerta y se te cierren todas. Sin embargo, acabando un concierto, le dije a mi manager: ‘Hay algo que no va bien, no estoy disfrutándolo y todo se está mecanizando; mañana me quiero ir a casa’”.

InStyle México, Febrero 2018. Foto: Alberto Newton

Dos años después, Pablo sabe que “cerrar el chiringuito” fue lo mejor que pudo haber hecho. El intérprete de “Saturno”, su primer sencillo después de este comeback, nos cuenta que la decisión de su retiro temporal no fue dramática, aunque sí le generó algunos detractores. Tal fue el caso de su hermano, Salvador, quien ha sido el mayor impulsor de su carrera, y que no dudó en decirle lo que pensaba al respecto: “Relájate, te ha ido muy bien, mira tu cuenta corriente”. Pero Pablo sabía que no se trataba sólo de dinero, sino de algo más importante: vivir y estar conectado consigo mismo en todos los sentidos. “Regresé a estudiar guitarra, solfeo, volví a refrescar la memoria, a escuchar música nueva, a leer, y de repente empecé a escupir canciones, a vaciarme, a componer sin pensar. Fue una liberación”.

Dejar de lado la carrera artística también le permitió hacer algo que no había hecho antes: habitar, literalmente, la casa que tiene en Madrid. Se trata de un lugar sencillo, minimalista y moderno que comparte con Terral, su perro labrador bautizado en honor a su disco anterior. “Era tan frío todo en esa casa que me sentía como en un hotel. Necesitaba ‘ensuciarla’, que alguien me dijera algo al llegar. Y eso también me vino bien, vivir la casa, hacer cenas, fiestas; trasladé el estudio de grabación ahí”.

 

InStyle México, Febrero 2018. Foto: Alberto Newton

Pablo se considera una persona sana y deportista, aunque sin exagerar. Cuando puede va al gym, juega padel-tenis o corre. En cuanto a su estilo de vestir, nos dice: “Es muy casual, con muchos jeans, muy sport, aunque de pronto llevo trajes con camiseta y tenis. No puedo negar que soy presumido porque vivo rodeado de cámaras, y no puedes evitar querer verte bien; no me obsesiona el deporte y la alimentación, me comí una hamburguesa hoy, pero sí me gusta estar limpio y transmitir salud”.

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