Foto: Karla Lisker.

Iván Sánchez siempre anda con una maleta en la mano. Y así ha sido desde que cumplió 17 años, cuando se embarcó en una gran aventura que aún no ha terminado, y durante la cual ha elegido distintas rutas que lo han llevado a destinos como el modelaje, la actuación y la producción.

Nacido en Madrid, desde niño sintió debilidad por los viajes (que no podía hacer) y los deportes, que lo llevaron a estudiar Educación Física; incluso trabajó en un colegio dando prácticas. Pero Iván quería ver el mundo, y para su fortuna, su tía, la actriz Charo Zapardiel, le dio el empujón que necesitaba: lo llevó a que se hiciera unas fotos profesionales, que gustaron a una agencia de modelos y así empezó la travesía.

“Tuve mucha suerte. Empecé a trabajar mucho y estuve cinco años viajando y estudiando. Fue complicado, pero acabé la licenciatura, pero a los 21 años agarré maletas y me fui a vivir fuera. Vivía de la moda”, cuenta el actor, quien durante ese tiempo hizo campañas y pasarelas para los grandes diseñadores en París, Londres y Nueva York.

Así fue la vida de Iván Sánchez hasta que cumplió los 26 años. “Al principio fue muy divertido porque era lo que yo quería, pero al cabo de unos años empecé a cansarme de hacer trabajos que ya no me apetecían. Recuerdo no pasar ni una semana en un solo lugar y sí era agotador, la verdad”.

Foto: Karla Lisker

En uno de sus viajes a Madrid, supuestamente iba a hacer un cambio de maletas, pues saldría de nuevo de viaje. Pero el tren en el que iba de pronto cambió de ruta y lo llevó a un puerto desconocido que le cambió la vida.

“Una amiga me llevó a una clase de teatro y ¡wow!, se me abrió un mundo. A partir de ahí volví a poner mi base en Madrid. Seguía viajando mucho, porque trabajaba fuera, pero lo que ganaba lo invertía para poder quedarme y estudiar actuación”.

De pronto le empezaron a salir pequeñas participaciones en series de televisión hasta que llegó su primer protagónico en El auténtico Rodrigo Leal. Ya pasaron 17 años de entonces e Iván no ha parado.

Luego vino otro viaje, el más importante de su carrera, y que tuvo que ver con “brincar el charco” para trabajar por primera vez en América y convertirse en “El Gallego” en la serie La reina del Sur, un proyecto que lo convirtió en una celebridad en el mercado latino.

Foto: Karla Lisker

Después de esa experiencia han venido trabajos en varias partes del mundo, como la serie Crossing Lines (Italia), la cinta Paraíso perdido (Cancún) o su primer musical El guardaespaldas,(Madrid). Pero ni el cine, el teatro o la TV lo han detenido para embarcarse en un viaje más: el de la producción.

Con esta faceta, Iván Sánchez ha producido teatro, cine y próximamente televisión. “Uno de los primeros consejos que me dieron fue: ‘Haz castings, pero genera también propio trabajo, no esperes a que te lo den’. Y así ha sido desde que estudiaba actuación y es un súper aprendizaje y ves en 360 grados lo que es esta profesión. Parte de mi futuro va a ser esto porque me encanta”.

Que ya no sea modelo no significa que haya cortado de tajo con la moda. Aún conserva muchos amigos en la industria y de vez en cuando sigue haciendo una que otra campaña.

Su época en las pasarelas, reconoce, le ayudó a definir su estilo al vestir. “Después de tantos años de hacer moda, no te digo que no miro lo que me pongo, por supuesto que sí, pero trato de ir cómodo. Cuando voy a eventos o si hay que ponerse otra cosa, te lo pones, juegas a eso. Pero en el día a día, si estoy en casa o voy con amigos, trato de ir de jeans, t-shirt y tenis”.

Otra parte importantísima de su vida son sus dos hijas, Jimena y Olivia, que viven en España, pero que están acostumbradas al ir y venir de papá. Ambas, además, han heredado su gusto por conocer nuevos lugares.

“Viajar te abre la mente, te hace ver otras culturas y otra manera de vivir, te hacer respetar lo que es distinto a ti y es absolutamente básico en la educación en los niños”.